El interés por comer sano, las dietas para perder peso, las enfermedades que requieren consideraciones dietéticas especiales y, sobre todo, el incremento de las reacciones adversas a alimentos (intolerancias y alergias) han impulsado aún más la presencia de productos “sin” o “bajos en…” en el supermercado. Alimentos sin gluten, sin lactosa, bajos en sal, bajos en grasa, sin azúcares, son algunas de las menciones que encontramos habitualmente en los etiquetados de los envases.

Fans de los productos “sin”

Los productos “sin” que más años llevan en el mercado, y estamos más acostumbrados a ver, son los referidos al contenido de azúcar, de sal, o de grasa, y tienen un abanico muy amplio de consumidores. No sólo los consumen aquellos que por salud han de controlar estos componentes en su dieta diaria, sino también los que procuran cuidar su alimentación. Pero debemos aplicar el sentido crítico, y mirar con lupa la etiqueta de cada producto, tanto el listado de ingredientes como la tabla de nutrientes, y valorar si realmente nos convienen e interesan desde un punto de vista nutricional. De esta manera podremos detectar si los que tienen 0% grasa, llevan mucho azúcar, como en el caso de muchos los yogures de sabores 0% materia grasa; o si los que tienen la mención “sin azúcar”, como muchas galletas, contienen grasas poco saludables y además se les han añadido edulcorantes artificiales, algunos de los cuales tienen efectos no deseables, como los polialcoholes, con efecto laxante. Y es que, en general, los productos “sin” suelen percibirse como más saludables sin cuestionar si ciertamente lo son tanto.

Deporte

Maldita.es

Maldita

Es aconsejable descongelar la nevera cuando haya una capa de hielo de más de medio centímetro o al menos una vez al año, ya que puede dejar de funcionar.
Leer más

Actualmente a la gama de los “sin” se han añadido los “lácteos sin lactosa” y “alimentos sin gluten”, destinados a consumidores con necesidades específicas por intolerancias. Pero en cambio, existe la misma tendencia de considerarlos más salubres, y acaban siendo consumidos habitualmente por mucha gente que no tiene ninguna intolerancia alimentaria. Sea cual sea la motivación, la cuestión es que este tipo de alimentos tienen consumidores adeptos que, además, están a la expectativa de las novedades.

Reduce tu consumo de azúcar con la ayuda de Carlos Ríos. [GUÍA GRATUITA]

Reacciones adversas a alimentos

Aunque el motivo exacto no se conoce, lo que está claro es que, en los últimos años, ha habido un aumento de reacciones adversas a los alimentos. Estas incluyen las intolerancias y las alergias a alimentos, siendo la intolerancia a la lactosa la más frecuente, aunque la del gluten también ha experimentado un gran aumento. El tratamiento consiste en evitar el alimento que contiene el componente que causa la reacción y la consiguiente sintomatología. Esto genera ciertas necesidades en el consumidor, que la industria se apresura en atender, sacando al mercado productos “sin” como:

Alimentos sin lactosa

En un principio, las personas diagnosticadas de intolerancia a la lactosa sustituían la leche por bebidas vegetales. Y la industria de estos productos ha sido hábil, y en un breve espacio de tiempo ha provisto a los supermercados con una amplia gama de variedades para cubrir todos los gustos. Pero nutricionalmente hablando, la leche se asemeja bien poco a las bebidas vegetales, y la industria láctea ha reaccionado aportando la versión “sin lactosa” de la leche para atender a la población intolerante, que no quiere renunciar a su sabor y propiedades. Así que, para ellos, disponer de esta alternativa ha supuesto un gran alivio, pues les permite poder seguir disfrutando del clásico café con leche del desayuno. A este tipo de lácteos se les ha añadido lactasa para hidrolizar la lactosa (azúcar de la leche) y mejorar su digestibilidad, preservando el resto de los nutrientes. Pero no sólo encontramos en el mercado leches “sin lactosa”, hay otros muchos productos que tienen esta mención. Y, aunque hay una norma específica que lo regule, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) sí ha proporcionado unas orientaciones(no obligatorias): los productos que incluyan la mención “sin lactosa” deben contener menos de 0,01% de este azúcar.

Alimentos sin gluten

Según la normativa actual, los productos elaborados con la mención “sin gluten” garantizan que el producto es apto para personas celiacas pues contiene menos de 20ppm o 20mg/Kg. La enfermedad celiaca (o intolerancia al gluten) afecta al 1% de la población adulta y se estima que 75% de los pacientes siguen sin diagnosticar. El gluten es una proteína que se encuentra en la mayor parte de los cereales y son muchos los alimentos elaborados industrialmente que los incluyen como ingrediente, aunque a priori no nos lo parezca. En este aspecto, que la industria alimentaria contemple cada vez más esta intolerancia ha sido un consuelo para los que la padecen. Pero no todos los alimentos sin gluten van a resultar saludables, y hay quien, tras el diagnóstico, con el sentimiento de ver limitada su dieta, encuentra la excusa perfecta para consolarse consumiendo productos de bollería y la pastelería “sin gluten”. Esto se puede traducir en cierta descompensación nutricional, pues no hemos de olvidar, que, aunque estén elaborados con harinas sin gluten, muchos suelen contener mucha grasa y azúcar.

Pese a encontrar cada vez más oferta alimentaria, no hemos de olvidar que la base de nuestra alimentación debe ser el equilibrio nutricional priorizando, en la medida de lo posible, los alimentos frescos.

Alimentacion equilibrada