Celiaquía

Se calcula que unas 500.000 personas, un 1% de la población conviven con una enfermedad que no tiene cura aunque sí tratamiento: eliminar de la dieta cualquier producto con gluten, algo no tan fácil como parece.

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La celiaquía es una intolerancia permanente al gluten (proteína presente en el trigo, cebada, centeno, espelta, kamut, triticale y, probablemente, avena), que provoca una atrofia en las vellosidades intestinales, dificultando la absorción de proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales, vitaminas… Se manifiesta a través de diversos síntomas, que varían en función de la edad: vómitos, diarreas, anemias, depresión o irritabilidad son algunas de ellas.

Se manifiesta a través de diversos síntomas, que varían en función de la edad: vómitos, diarreas, anemias, depresión o irritabilidad son algunas de ellas.

Sin embargo, tanto en el niño como en adulto, los síntomas pueden estar ausentes. Esto, y que se relaciona con otras enfermedades, hace que a veces resulte difícil diagnosticar la enfermedad. Afecta a una de cada cien personas, con una proporción de dos mujeres por cada hombre, aunque, actualmente, de cada diez casos, hay entre cinco y siete sin diagnosticar. No se nace celíaco, aunque sí existe una predisposición genética, por lo que resulta habitual que dentro de una misma familia haya varios afectados. Algunos factores que pueden influir en su aparición son la ausencia de lactancia materna o la edad de la introducción del gluten (no antes de los 4 meses ni después de los 7).

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¿Qué hago si sospecho ser celíaco?

En ningún caso debes abandonar el gluten, aunque tengas sospechas de ser celíaco, antes de someterte a unas pruebas médicas que lo determinen con seguridad, pues ocultarían la enfermedad. Para diagnosticar la enfermedad, debes dirigirte a un médico digestivo, quien realizará un análisis de sangre para determinar la presencia de anticuerpos específicos: antitransglutaminasa, antigliadina y antiendomisio. Y si todavía quedan dudas, realizará una biopsia intestinal, que confirmará el resultado.

"Por desgracia aún queda mucho trabajo por hacer, tanto en la concienciación social como en las garantías ofrecidas en restaurantes y supermercados."

Tratamiento

El único tratamiento es una dieta sin gluten estricta y para toda la vida, lo cual implica:

  • Cambios en los hábitos alimenticios en casa
  • Educación del celíaco y de su entorno para conocer la dieta sin gluten
  • Cambios en los hábitos de compra
  • Encarecimiento de la cesta de la compra (el gasto de un celíaco se estima en 1.500 euros más al año).
  • Cambios en la vida social del celíaco
  • Obligada lectura e identificación de etiquetas de los productos alimenticios

Dieta sin gluten

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Desde el punto de vista práctico, la dieta sin gluten se basa prácticamente en:

  1. Eliminar todos los productos que contengan como ingrediente trigo, cebada, centeno, avena, kamut y triticales y sus derivados (productos manufacturados, sémolas, harinas, almidones, etc.).
  2. Evitar las contaminaciones no deseadas que se pueden producir en la elaboración y manipulación de un plato exento de gluten. Por ejemplo, un cuchillo con el que se haya cortado pan queda contaminado y no puede utilizarse para manipular alimentos sin gluten, a no ser que se lave previamente, pues contaminaría estos alimentos.

Sin embargo, no es fácil realizar una dieta sin gluten en los países occidentales, donde el trigo es el cereal de mayor consumo. A ello hay que añadir que el 70% de los productos manufacturados contiene gluten, al ser incorporado como sustancia vehículizante de aromas, aditivos, colorantes, espesantes, etc.

 

Alimentos y etiquetado

Una vez diagnosticada la enfermedad, resulta básico contactar con las asociaciones de celiacos, las cuales se encargan de distribuir la “Lista de alimentos aptos para celíacos”. A efectos de esta lista, los productos aptos para celíacos se dividen en tres grupos:

  1. Productos genéricos: los exentos de gluten por naturaleza (carnes, frutas y verduras, leches y huevos, pescados).
  2. Productos especiales: los elaborados especialmente para celíacos, exentos de los cereales prohibidos y sus derivados (pasta, pan, bollería, galletas, pasteles…).
  3. Productos convencionales: no preparados especialmente para el celíaco, pero que, según su formulación, podrían consumirse (chorizo, chocolate, yogur de sabores, platos preparados…).

En la actualidad, los empresarios están obligados a recoger en el etiquetado si un producto contiene cereal con gluten. El 20 de marzo de 2014, el Parlamento Europeo aprobó la Directiva 2000/13/CE relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros, también conocida como “Directiva del etiquetado”. Dicha directiva entró en vigor en España en noviembre de 2005.