Comer sin gluten: que no se convierta en moda

El gluten ya no es desconocido, y se está haciendo especialmente popular debido al incremento de casos de trastornos intestinales en los que está implicado, sobre todo de celiaquía, que ya afecta a un 1% de la población europea. El gluten es una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada, el centeno, la espelta, el triticale y el kamut.

Miniatura

Intolerancias al gluten

Existen 3 tipos de trastornos relacionados con el gluten: la celiaquía, la alergia al gluten y la sensibilidad no celiaca al gluten.

  • En la celiaquía existe una base autoinmune i predisposición genética, y se trata de una intolerancia al gluten que deriva en una lesión de la mucosa intestinal, viéndose afectado el aprovechamiento y absorción de nutrientes.
  • La alergia al gluten está mediada por inmunoglobulina E (IgE),  y la reacción alérgica se manifiesta rápidamente, en cuestión de minutos tras el contacto con el gluten.
  • En la sensibilidad al gluten no celiaca, los síntomas son similares a la celiaquía pero en cambio los marcadores clínicos de susceptibilidad son negativos. Dicho de otra manera, en este grupo se encuentran aquellos casos que tras descartar la existencia de celiaquía o alergia al gluten, manifiestan de igual manera molestias relacionadas con la ingesta de gluten.

Cada vez se come más sin gluten

En los últimos años han aumentado los casos de celiaquía y sensibilidad al gluten no celiaca, y la población está cada vez más informada sobre este tipo trastornos relacionados con el gluten. El problema es cuando hay un conocimiento equivocado e incompleto sobre este tema, que puede dar lugar a pensar que el gluten es perjudicial para la salud, se excluya de la dieta de manera innecesaria y sin una determinación clínica que lo justifique. Quizá el afán por encontrar nuevos patrones dietéticos para comer mejor son los que arrastran a tomar estas decisiones que deberían estar siempre, y en muchas ocasiones no lo están,  sujetas a una consulta previa con el médico.

No siempre es culpa del gluten

Por tanto, se ha de evitar que la dieta sin gluten se convierta en una moda, que a la mínima presencia de molestias intestinales se le eche la culpa a esta proteína, y que la persona, sin previa recomendación médica, empiece a seguir una dieta de exclusión. Aparte, el hecho de optar por una alimentación ausente de gluten sin asesoramiento profesional puede comportar un riesgo de deficiencias nutricionales, siendo una elección especialmente delicada cuando se trata de un entorno familiar con niños. La infancia es la etapa de máximo crecimiento y la alimentación ha de ser lo más completa posible siguiendo las guías de alimentación saludable evitando dietas restrictivas sin indicación del especialista.


Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos – Diplomada en Nutrición Humana  y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical