Consejos para reducir el consumo de sal

El consumo de sal se puede regular utilizando otros condimentos y reeducando nuestro paladar. Su uso excesivo provoca problemas de salud como la hipertensión

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La sal (NaCl) es el gran enemigo de los hipertensos. En términos estrictos el ser humano no la necesita en su alimentación, ya que los alimentos contienen cantidades suficientes de sodio y cloro para completar las necesidades. Es algo más cultural y a lo que nuestro paladar se ha acostumbrado por lo que forma parte de nuestras vidas. Recordemos que los expertos limitan a tomar como máximo 5-6 gramos por día.

Con unos simples consejos puedes reducir su consumo en tu dieta casi sin darte cuenta y sin que las comidas te parezcan tan sosas:

Especias y condimentos en lugar de sal

Para que las comidas no te parezcan sosas: pimienta, vinagre, limón, ajo, comino y similares evitarán que te acuerdes del salero y harán más sabrosas las comidas.

Evita las comidas precocinadas

Las comidas preparadas se valen de mucho uso de sal para la elaboración y conservación de estos productos. Si haces tú la comida, mejor que mejor.

Comer sin el salero en la mesa

Parece una tontería, pero puede ser una buena medida psicológica, si no la ves igual ni te das cuenta de que te apetece.

Saleros con menos agujeros

Aunque pueda parecer algo simple, el que tu salero tenga menos agujeros o los agujeros pequeños hará que inconscientemente eches menos sal al plato. Normalmente se sacude el salero dos o tres veces y se suelta en la mesa, pues cuanto más pequeños sean los agujeros menos sal caerá al plato.

Revisa las etiquetas nutricionales de lo que compras

Puede que en la etiqueta no ponga que tiene sal, pero busca el contenido en sodio, que es el equivalente. Ve fichando los productos que tienen más contenidos de sal o sodio y procura no consumirlos con frecuencia o ve eliminándolos de tu dieta si no te son imprescindibles.