A partir de los cuarenta, ¿cómo cambia el cuerpo de la mujer?

A partir de los cuarenta el cuerpo de las mujeres empieza a sufrir unos determinados cambios que hace que deban adoptar ciertas medidas para evitar posibles efectos en su salud.

Cambios en el cuerpo de la mujer a partir de los 40

A los cuarenta la mujer se empieza a aproximar al final de su vida fértil y ello conlleva una serie de cambios en su cuerpo que merecen ser tomados en consideración para poder paliar los efectos que en él se producen.

Menos fértiles

A partir de los 40 años, las posibilidades de conseguir un embarazo sano son cada vez menores. Desde el punto de vista fisiológico las mujeres de más de los cuarenta años, incluso ya desde los 35 años, ven disminuida su fertilidad simplemente por agotamiento de la reserva ovocitaria. Además, se añaden riesgos como la hipertensión, diabetes, malformaciones fetales, abortos… por eso desde las sociedades médicas se recomienda que el embarazo se produzca antes de esta época.

Descenso de estrógenos

Independientemente del deseo gestacional, la mujer sigue manteniendo una vida extraordinariamente activa en el ámbito laboral, personal, sexual… por lo que debe ser si cabe más cuidadosa con su cuerpo. ¿Por qué? Porque las hormonas han comenzado a disminuir, sobre todo en lo que a producción de estrógenos se refiere. Esto hace que la grasa corporal se reorganice, predominando en los glúteos, las piernas, además aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardio vascular.  Asimismo, la masa muscular y el tono se ven disminuidos, aumentando la flacidez de los tejidos, ya sean las piernas, los brazos, el abdomen, el suelo pélvico. Por este motivo es altamente recomendable practicar ejercicios de forma regular a una intensidad moderada. Entre otros, están los ejercicios de Kegel para mejorar el suelo pélvico, la gimnasia hipopresiva, los ejercicios del método Pilates, espalda sana, etc.

Huesos más frágiles

A partir de esta edad y más a partir de los 45 años y condicionado por la disminución de estrógenos, el cuerpo empieza a perder masa ósea, por lo que es muy importante mantener una buena alimentación, evitar el tabaquismo, intentar realizar ejercicio de forma regular, que evite que en un futuro y sobre todo tras la llegada de la menopausia esta pérdida sea excesiva.

Entre los 45-50 años pueden aparecer los primeros sofocos, irritabilidad, cambios bruscos de humor, dificultad para dormir, disminución del deseo sexual, sequedad vaginal… Es como consecuencia de la perimenopausia y, aunque es un proceso fisiológico normal, no deja de ser incómodo para la mujer. y a veces se hace necesario recurrir a terapias sencillas:

  • Se utilizan mucho las hidratantes vaginales con ácido hialuronico que reestablecen la elasticidad de los tejidos.
  • Estrógenos naturales como las isoflavonas que ayudan a combatir los sofocos y la irritabilidad.
  • Y otros complementos alimenticios con L-triptófano, GABA... que mejoran la calidad del sueño y los cambios de humor. 

Y llega la menopausia…

Durante la década de los 50 se producen cambios físicos y psicológicos que hay que aprender a sobrellevar y aceptar vivir con ellos. Aparece la menopausia, falta de menstruación durante 12 meses, con ello el fin permanente de la función folicular. En esta época los cambios físicos Son consecuencia directa de ella. Continua la redistribución de la grasa, todavía disminuye más la masa muscular y el tono, la elasticidad de todos los tejidos y de la piel. Hay que prestar atención a los huesos que sufren un mayor deterioro y puede aparecer artrosis en las articulaciones. Empieza a desaparecer el vello púbico, el axilar, el resto del pelo también sufre cambios, y hay una tendencia al aumento de peso.

El papel del ginecólogo

En estos momentos de la vida de la mujer el ginecólogo muy probablemente sea el especialista que mejor va a saber tratarla. Le va a explicar que todos estos cambios físicos son producidos por las hormonas, que está todo dentro de la normalidad y que, por tanto, no está sufriendo una enfermedad. En la medida de lo posible la acompañará en este momento de cambio e intentará aliviar los síntomas con todas las herramientas a su alcance.

 

Dra. Isabel Giménez Blasco – Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico Colaborador de Advance Medical