5 mitos sobre los edulcorantes sin calorías

En la Unión Europea tenemos 19 edulcorantes autorizados para su uso en alimentos y bebidas que se dividen en dos tipos: bajos en calorías y "sin calorías"

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En la Unión Europea tenemos 19 edulcorantes autorizados para su uso en alimentos y bebidas que se dividen en dos tipos: bajos en calorías y “sin calorías”. Cuando hablamos de edulcorantes bajos en calorías nos referimos a los polialcoholes (sorbitol, manito, xilitol, etc.) que ya analizamos en el post anterior. Hoy ponemos la lupa en los famosos “edulcorantes sin calorías”. Aparecieron hace muchos años como héroes dispuestos a salvarnos del azúcar y son, por ejemplo, la sacarina, el ciclamato, el aspartamo… ¡o por supuesto a la estevia! Sin embargo, desde que pusieron un pie en el mercado también han estado rodeados de luces y sombras. Estos son algunos de los mitos más difundidos sobre ellos:

MITO 1. Los edulcorantes sin calorías pueden producir cáncer

Aunque a estas alturas todos deberíamos tener esto superado, es un mito que lamentablemente sigue coleando por ahí. Si rascamos un poco, casi todos los mitos suelen surgir con una interpretación parcial de la verdad.  Es cierto que en el inicio de los tiempos algunos estudios vincularon el consumo de ciclamato y sacarina con cáncer de vejiga en animales. Sin embargo, estudios posteriores en seres humanos tanto en estos dos edulcorantes como en otros, no han demostrado que su consumo esté relacionado con cáncer. En resumen: el consumo de edulcorantes no es cancerígeno, es seguro.

MITO 2. Consumir edulcorantes artificiales es inocuo

Una cosa es que consumir sacarina o ciclamato no sea cancerígeno -ya hemos aclarado que no lo es- pero otra muy distinta es que tomarlos sea como beber agua para nuestro cuerpo. Distintos estudios indican que el consumo de estos edulcorantes podría tener efectos negativos sobre la microbiota intestinal y alterar de algún modo nuestras “bacterias buenas”. Aún es necesario profundizar en la investigación para definir qué efectos podría tener esta alteración en nuestro metabolismo.

MITO 3. Los edulcorantes sin calorías ayudan a adelgazar

En principio, sería razonable pensar que, al sustituir un edulcorante calórico por uno sin calorías, reduciríamos la ingesta calórica y podríamos perder peso. La realidad es que, como decía el famoso anuncio, la vida no está hecha para contar calorías… ¡Hay mucho más allá! Estas pueden ser dos reacciones al consumo de edulcorantes sin calorías que, paradójicamente, no ayudan a la pérdida de peso:

  • Consumir alimentos sin azúcar puede animar a las personas a compensar con otros alimentos más calóricos. El famoso “me tomo un café con sacarina y así me puedo tomar un bollo”.          
  • Sobreestimular los receptores de azúcar por estos potentes edulcorantes artificiales puede hacer que “nos acostumbremos” a sabores muy intensos y perdamos interés por alimentos con sabores reales, como los de las frutas y verduras. Se ha estudiado que consumir estos edulcorantes puede llevarnos a rechazar alimentos más saludables y a preferir alimentos de menor valor nutricional, como dulces o “comida basura”, relacionados con el aumento de peso.

MITO 4. La estevia es “más natural” que la sacarina, el ciclamato o el aspartamo

La estevia irrumpió con fuerza hace unos años como la “alternativa natural” a los edulcorantes. Lo cierto es que, según el Reglamento (CE) Nº 258/1997, la comercialización de hojas de estevia solo está autorizada en forma de infusión, pero no como edulcorante. Lo que encontramos en el supermercado como edulcorante son glucósidos de esteviol (E-960). Es decir, al comprar estevia nos llevamos a casa un edulcorante que, siendo tan seguro como los demás, tiene de “natural” lo mismo que los demás.

MITO 5. La estevia cura la diabetes

En este punto acabaremos pronto: a pesar de lo que se pregona en muchos foros de dudoso rigor científico, a día de hoy la estevia no ha demostrado al poder curativo para nada. Que la estevia sea apta para diabéticos (como también lo son la sacarina o el ciclamato) no significa que cure la diabetes. Lejos de esto, las razones de que las hojas de estevia no estén autorizadas como edulcorante son sus posibles efectos secundarios, como por ejemplo la hipotensión. 

Y después de todo esto… ¿cuál utilizo?

La respuesta es sencilla: si las autoridades sanitarias han confirmado que todos son seguros y la ciencia no ha demostrado que unos sean más beneficiosos que otros… ¡elige el que más te guste y no te comas la cabeza! Mientras vayas a tomar una cantidad razonable (lo normal que se añade al café o a algún postre) si prefieres la sacarina, usa sacarina. Y eres más de estevia, pues usa estevia. ¿Es fácil o no?

Eso sí, recuerda que los edulcorantes pueden modificar no solo nuestra microbiota sino nuestro comportamiento con respecto a otros alimentos. Por tanto, si podemos limitar o incluso evitar su uso, educando nuestro paladar a los sabores reales ¡mejor que mejor!


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Artículo elaborado Marián García, Doctora en Farmacia y dietista-nutricionista. Compagina la docencia en el Grado de Nutrición en la Universidad Isabel I con la divulgación en diversos medios como La 1 (Saber vivir), La 2, RNE o el periódico 20minutos. Es autora de varios libros y del blog Boticaria García que recibe más de un millón de visitas mensuales.

 

 

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