Tratamiento y recuperación de una rotura fibrilar

Un desgarro muscular o rotura fibrilar es una distensión o fractura de las fibras musculares que conforman el músculo.

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Estas se producen por un sobreesfuerzo o un traumatismo directo que puede llegar a romper las fibras del vientre muscular de forma parcial o incluso total. Es una lesión muy común en el ámbito del deporte, y jugadores de fútbol, rugby, balonmano o tenis son los más afectados. No obstante, y en menor proporción, también pueden ocurrir realizando gestos forzados durante nuestra vida cotidiana o preparando una carrera.

  1. Tratamiento y pronóstico de la rotura fibrilar
  2. Tratamiento conservador de la rotura fibrilar

Tratamiento y pronóstico de la rotura fibrilar

En la mayoría de los casos, la lesión se resuelve siguiendo un tratamiento conservador basado en una combinación de reposo, aplicación de frío, compresión y elevación de la extremidad lesionada. Una vez superada la fase de dolor, se aplicará un programa de rehabilitación funcional que consta de diferentes fases acordes al proceso de remodelación natural del músculo. Las pruebas diagnósticas nos pueden ayudar a determinar el tipo de lesión existente y determinar el tratamiento para volver a tener unas piernas sanas:

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  • Grado 0.
    • Distensión muscular, no hay hematoma. Se relaciona con calambres, contracturas, sobrecargas musculares, etc.
  • Grado 1.
    • Aparición de una pequeña rotura de fibras, denominado como "micro-rotura fibrilar". Su recuperación es de 1-2 semanas.
  • Grado 2.
    • Rotura de fibras musculares de forma parcial acompañada de un hematoma y de impotencia funcional inmediata tras la lesión. Se recupera en tres o cuatro semanas con tratamiento conservador
  • Grado 3.
    • Es la rotura completa del músculo en su vientre muscular o la desinserción en su zona miotendinosa. El tiempo de recuperación nunca es inferior a seis u ocho semanas y puede requerir cirugía.

Generalmente el tratamiento conservador obtiene resultados funcionales aceptables, aunque las consecuencias de una actuación inadecuada o insuficiente pueden ser muy negativas, pues retardan la vuelta a la actividad.

Tratamiento conservador de la rotura fibrilar

Se conforma de hasta 4 fases. Su tiempo es variable en función del grado de la afección. Los tiempos estipulados a continuación son orientativos y corresponderían con una lesión de Grado II.

  • Primera fase: RICE Rest, Ice, Compression, Elevation) 

Se aplica durante las primeras 24-48 horas (puede variar en función del grado de la lesión):

  • Reposo
    • Es importante mantener la extremidad afectada en reposo en la medida de lo posible ya que una contracción o estiramiento crearía una tensión que podría agravar la lesión. Razón por la cual se debe mantener el músculo en posición de relajación para favorecer la aproximación de los extremos de la rotura de fibras.
  • Aplicación de frío
    • Genera la vasoconstricción de los capilares reduciendo este proceso y favoreciendo el de reparación del músculo.
  • Compresión
    • Se puede aplicar una venda compresiva para favorecer el retorno venoso y drenar la zona. No obstante, la utilización del vendaje neuromuscular o kinesiotaping se ha vuelto una técnica muy común por su efectividad en este tipo de lesiones. Para los primeros días, se aplicará un vendaje en forma de red indicado para el drenaje de la zona afectada.
  • Elevación
    • La extremidad debe estar en elevación para favorecer el retorno venoso y reducir la inflamación. También se puede realizar un masaje superficial suave para favorecer el drenaje de la zona y reducir así la inflamación.
  • Segunda fase: Movilizaciones asistidas

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Una vez transcurridas las primeras 24-48 horas se pueden empezar a realizar movilizaciones asistidas, controlando siempre el dolor. También se deben movilizar las articulaciones próximas para bombear la zona, además de evitar que la musculatura antagonista se atrofie.

  • Aplicación de calor
    • Una vez superada la fase aguda de la inflamación (2-4 días de recuperación) se aplicará calor local para mejorar el proceso de remodelación ya que un aumento de temperatura en la zona aumentará la actividad circulatoria.
  • Movilización activa
    • Llegado al cuarto o quinta días tras la lesión, se debe iniciar la movilización activa con movimientos suaves y controlados. Por lo general, en las primeras fases de recuperación realizará un trabajo isométrico suave, éste consiste en solicitar una contracción voluntaria desde una posición de relajación con la finalidad de recuperar la contractibilidad de las fibras dañadas.
  • Tercera fase: Inicio de la recuperación funcional

A partir del décimo día, se empiezan a prescribir estiramientos suaves y ejercicios para readaptar la musculatura a la carga muscular habitual. Es recomendable realizar los ejercicios de forma progresiva sin someter al músculo a una carga en la que se deba realizar una contracción intensa o repentina.

  • Estiramientos suaves
    • Realización de estiramientos suaves e indoloros, cuando aparece el dolor nos indica que la cicatrización se está viendo agredida. El dolor debe ser el indicador para regular el ejercicio.
  • Ejercicios de readaptación muscular
    • Se podrán iniciar ejercicios de contracción indolora con carga, es decir, si la lesión se localiza en la extremidad inferior, se podrán iniciar tiempos de cortos de carrera manteniendo siempre una intensidad moderada. También se recomienda realizar ejercicios en el agua ya que el medio acuático reduce el impacto de carga sobre el músculo.
  • Cuarta fase: Readaptación al ejercicio físico

A partir del día 20, se puede iniciar la última fase de recuperación, la que precede a la actividad deportiva que se realizaba habitualmente. El programa de ejercicios prescrito se adaptará siempre a la práctica deportiva. En esta fase, el músculo ya casi ha alcanzado toda su consolidación, y el objetivo es aumentar la intensidad de forma controlada y progresiva para garantizar una vuelta a la actividad segura y evitar una recaída.

  • Entrenamiento excéntrico
    • La preescripción de ejercicios excéntricos son fundamentales para la recuperación total de una rotura fibrilar y también su prevención. Este tipo de ejercicios se realizan desde una postura de acortamiento (cuando el músculo se contrae) y se busca progresivamente el estiramiento.
  • Estiramientos intensos
    • Sirven para recuperar así la flexibilidad y la elasticidad que se ha perdido a causa de la rotura y el tiempo de reposo.
  • Masaje transverso profundo (Cyriax) o Fibrólisis diacutánea
    • Son utilizados para el tratamiento de las roturas fibrilares.
Equipo medico DKV

Artículo revisado por Equipo médico DKV

Director médico de e-Salud y Comunicación

Los artículos elaborados por DKV Seguros han sido contrastados y aprobados por profesionales médicos de la compañía. Dr. Ferran L. Tognetta, Director médico de e-Salud y Comunicación, es el encargado de revisar la información médica que se publica en el blog Quiero Cuidarme DKV.

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