Cómo tomar la temperatura corporal

La temperatura corporal es un síntoma, no una enfermedad en sí misma, por lo que no siempre se corresponde fielmente con el estado de gravedad de un paciente

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Tomar bien la temperatura corporal es algo aparentemente sencillo, pero que genera muchísimas dudas. Además, hacerlo bien implica quedarse tranquilo y poder valorar correctamente la situación del paciente. 

  1.  ¿Qué se considera una temperatura normal?
  2. La temperatura corporal tiene su propio ritmo circadiano
  3. ¿Qué es la fiebre?
  4. Gradación de la temperatura corporal: de la febrícula a la hiperpirexia
  5. Dónde y cómo tomar bien la temperatura corporal

¿Qué se considera una temperatura normal?  

Al tomar la temperatura corporal, se considera una temperatura normal, tanto en el niño como en el adulto, la que se sitúa entre los 36 y 37ºC, cuando se toma en la axila o la ingle (las zonas más habituales y aconsejables de tomar la temperatura). Si la tomamos en la boca, la normalidad sube unas décimas y oscila entre los 36,2ºC y los 37,2ºC. 

La temperatura rectal normal es todavía mayor y, en condiciones basales, oscila entre los 36,7 y 37,7ºC). 

En algunos casos puede haber excepciones y encontrar a niños o a adultos que, estando un excelente estado general, tengan temperaturas entre 35,5 y 36ºC. Es posiblemente, una variante de la normalidad, tienen su “termostato” un poco más bajo. Lo importante es valorar cómo se encuentra esa persona.   

La temperatura corporal tiene su propio ritmo circadiano 

El ser humano presenta un ritmo circadiano o diario (que varía según la luz del sol y la hora del día) en el que la temperatura, el nivel de una determinada hormona o la presión arterial varían según la hora del día o de la noche. Esto nos permite adaptarnos a los cambios sutiles que se generan en las 24 horas del día. En la temperatura corporal, es normal tener unas décimas más altas (hasta medio grado más) al mediodía o al atardecer que en la madrugada.  

Durante el sueño la temperatura se regula peor y tiende a bajar. En las mujeres la temperatura aumenta medio grado en la segunda parte del ciclo menstrual, después de la ovulación. 

El cerebro (en concreto, el hipotálamo) es el encargado de regular la temperatura y actúa como un termostato, para que la temperatura corporal no sufra cambios bruscos y se mantenga constante en situaciones de frío o de calor. Este mecanismo es el que se conoce como termorregulación corporal. 

El hipotálamo recibe información de la temperatura de otros lugares del cuerpo, sobre todo de la temperatura cutánea. La información cutánea permite al hipotálamo anticiparse a los cambios. 

Además, nuestro cuerpo es capaz de compensar las variaciones de temperatura del ambiente, de manera que, si hace mucho calor o realizamos una actividad física intensa, este centro regulador del calor estimula a que la piel se ponga roja y produzca sudor; de esta manera eliminamos el calor sobrante y nos refrescamos.  

Si hace frío, los músculos reciben la orden de contraerse rápidamente (escalofríos o tiritona), el movimiento y la contracción produce calor y ayuda a mantener la temperatura normal  

¿Qué es la fiebre? 

La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. Es un mecanismo de defensa de nuestro organismo que nos ayuda a combatir a determinados organismos infecciosos. Por lo tanto, está íntimamente relacionada con el sistema inmune. 

Si la persona se encuentra en un aceptable estado general, bajar la temperatura a toda costa no siempre es necesario. La fiebre nos puede ayudar a eliminar la infección más rápidamente, ya que muchos microorganismos se debilitan a temperaturas superiores a 38ºC. En muchas ocasiones puede ser suficiente con medidas físicas para bajar la temperatura, tales como compresas húmedas o baños templados. Si esto no es suficiente o bien la persona se encuentra muy mal, se emplean fármacos específicos llamados antitérmicos. 

El tratamiento definitivo de la fiebre será siempre el tratamiento de la enfermedad que la causa. 

Los síntomas más habituales que la acompañan son el dolor de cabeza, las mialgias (dolores musculares), los escalofríos y la somnolencia.  

Gradación de la temperatura corporal: de la febrícula a la hiperpirexia 

Al tomar la temperatura en la axila o en la ingle podemos encontrarnos en diversas situaciones: 

  • Menor de 36ºC: hipotermia (existen excepciones). Luego hablaremos más extensamente. 
  • 36-37ºC: temperatura normal. 
  • 37-38ºC: febrícula. 
  • 38-38,5ºC: fiebre ligera. 
  • 38,5-39,5ºC: fiebre moderada. 
  • 39,5-40,5ºC: fiebre alta. 
  • Mayor de 40,5ºC: hiperpirexia  

La temperatura corporal es un síntoma, no una enfermedad en sí misma, por lo que no siempre se corresponde fielmente con el estado de gravedad de un paciente. Por ejemplo, en los niños o adultos, una sepsis (infección generalizada muy grave) puede acompañarse de hipotermia. En este caso, una temperatura de 35,8ºC y un estado pésimo del paciente nos debe orientar a gravedad. En los neonatos, una temperatura superior a 37ºC es un motivo más que suficiente para acudir a urgencias. En las infecciones víricas, como la gripe, a pesar de tener fiebre moderadas o altas, suelen resolverse sin mayores complicaciones. 

Lo que sí se debe tener en cuenta es que el límite superior compatible con la vida se sitúa en los 42º.   

Dónde y cómo tomar bien la temperatura corporal 

  • Boca: lo ideal es no tomar bebidas o alimentos fríos o calientes al menos 10 minutos antes de medir la temperatura oral. No es aconsejable medir la temperatura oral en niños ni usar termómetros de mercurio. Se coloca el termómetro bajo la lengua durante aproximadamente 2 o 3 minutos.  
  • Rectal: como hemos comentado anteriormente, la temperatura rectal es más elevada que en el resto de zona externas del cuerpo. No debe ser usada esta vía como primera elección en niños o en situaciones como fisuras, hemorroides o sangrados por el recto.  
  • Axilar e inguinal: suele dar una temperatura ligeramente inferior (incluso 0,5ºC) que en otras zonas centrales o internas del cuerpo. La axila es la vía de elección para tomar la temperatura en niños. El termómetro se coloca directamente contra la piel bajo el brazo o en la ingle y se mantiene ligeramente apretado para que haya un buen registro.  
  • Oído: la temperatura media normal suele rondar los 37,5ºC. Es un método muy práctico, pero no muy preciso.  

¿Y en un niño? 

Aunque las pautas son similares, cuando se toma la temperatura al niño, éste siempre debe estar acompañado, es decir, un adulto debe quedarse a su lado mientras se coloca y retira el termómetro. La axila es el mejor lugar para tomar la temperatura a un niño.  
 

Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría 
Médico colaborador de Advance Medical