El peligro de los cambios de temperatura

Estamos en plena ola de calor, superando en algunas ciudades los 40 grados. El uso de aires acondicionados hace que constantemente estemos expuestos a cambios bruscos de temperatura, algo no muy bueno para nuestro organismo.

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En el organismo, todo lo que suponga un cambio brusco se va a notar y tendrá ciertos efectos secundarios. Esto también sucede con la temperatura. Ahora que estamos en plena ola de calor, son frecuentes los cambios de temperatura, llegando incluso a variaciones de 15-20 grados de interior a exterior.

¿Por qué hay que evitar los cambios de temperatura?

Sobre todo si el sistema inmunitario está bajo de defensas (algo más habitual en personas mayores), hay más opciones de sufrir un resfriado en verano. Los cambios de temperatura y el sistema inmunológico no se llevan bien, ya que alteran su normal funcionamiento. Ciertas zonas como la garganta y vías aéreas superiores también sufren más con estos cambios de temperatura.
En verano también suele producirse cierta sequedad en las vías respiratorias debido a esos cambios de temperatura, sobre todo por exposición prolongada a aires acondicionados.
Hay personas que también notan mayor frecuencia de dolor de cabeza debido a esos cambios constantes de temperatura. Es importante escuchar a tu cuerpo en verano y notar como ciertos hábitos o comportamientos le afectan.

¿Cómo evitar los cambios de temperatura en verano?

Los días de mucho calor hay que evitar poner el aire acondicionado a temperaturas muy bajas (con 25-27º suele estar bien). Podemos intentar que la diferencia entre la temperatura exterior e interior no supere los 12-15 grados.

Siempre podemos intentar mitigar ese exceso de calor de forma digamos natural, ¿cómo? : dándonos un baño en la piscina, buscando un lugar fresco y con sombra o hidratándonos con bebidas algo frías. Sobre todo en las horas con más calor.
Otra medida es intentar no salir a la calle en las horas de máxima exposición al sol (13:00-17:00) ya que son las horas donde mayor diferencia de temperatura podemos experimentar entre el exterior y el interior.

Una forma de evitar en el interior un cambio brusco de temperatura es alternando el aire acondicionado con un ventilador. O incluso poner el aire acondicionado en modo ventilador, ya que las temperaturas alcanzadas no son tan bajas. Incluso si ponemos un ventilador debajo de un aparato de aire acondicionado, la sensación es de más frescor, ya que hay mayor tránsito de aire fresco en la habitación, por lo que no necesitamos poner temperaturas tan bajas.