Actitud positiva frente a la enfermedad

Una actitud positiva es fundamental cuando se tiene una enfermedad. Conoce trucos para lograrla y que la enfermedad sea más llevadera.

Miniatura

La enfermedad es un proceso que se da cuando nuestro cuerpo no se encuentra en plenitud de facultades físicas o mentales. En ese momento, puede aparecer el decaimiento, la apatía o la sensación de negatividad. La actitud positiva frente a la enfermedad consiste precisamente en todo lo contrario. Afrontar la enfermedad de forma positiva puede ayudar a que las personas curen antes.

  1. Fases para afrontar la enfermedad
  2. Consejos para lograr una actitud positiva ante la enfermedad

Fases para afrontar la enfermedad

Mantener una actitud positiva es beneficioso para el desarrollo de la vida en general. Cuidar la salud emocional es muy importante pero si hablamos de etapas de dificultades o ante situaciones adversas, como ante el diagnóstico de una enfermedad grave como el cáncer, esta actitud se vuelve fundamental.

A pesar de todo, cuando una persona recibe el diagnóstico de una enfermedad, suele pasar por un proceso de afrontamiento que consta de diferentes fases. No es fácil iniciar un proceso de este tipo de forma optimista, pero sí que es necesario trabajarlo a medio plazo.

Al inicio del proceso, la persona suele hallarse en estados de bloqueo o de negación por la inesperada noticia. A continuación, pueden empezar a aparecer muchas dudas e inseguridades que la persona necesitará ir aclarando y contrastando con los profesionales, para llegar a hacerse una idea lo más clara y definida posible de su situación. También en este momento surgen muchas emociones intensas, entre las más comunes: el miedo, la rabia, la tristeza y el dolor.

A medio y largo plazo, tras una enfermedad como el cáncer, la persona suele sentir que ésta le ha servido de aprendizaje vital, le ha ayudado a darse cuenta de determinadas cosas o le ha llevado a descubrir capacidades y habilidades desconocidas hasta el momento sobre sí misma. Por ello, en un importante número de ocasiones se habla de un antes y un después y de una mayor madurez y crecimiento personal tras un proceso de este tipo.

Consejos para lograr una actitud positiva ante la enfermedad

Pasada la fase inicial es cuando puede marcarse la diferencia y adoptarse una actitud lo más positiva posible frente a la adversidad. Para ello es importante:

  • Tomar conciencia y aceptar la propia situación lo antes posible.
    • Tratar de percibir la enfermedad y el momento vital en el que uno se encuentra como un desafío, como un obstáculo a superar.
  • Centrarse en el momento presente y en cada pequeño paso a resolver.
    • Intentar no anticiparse ni preocuparse por lo que está por venir y que quizás nunca ocurra.
  • Retomar el control sobre la propia vida. Buscar los aspectos que dependen de uno mismo, preguntarse qué cosas puede hacer uno para mejorar o sobrellevar mejor la situación.
  • Establecer unos buenos hábitos donde prime la buena alimentación, el descanso, los momentos de disfrute y de ocio, el contacto con los demás, etc.
  • Mantenerse ocupado.
  • La emoción principal en el proceso de una enfermedad suele ser el miedo.
    • Para manejarlo, suele ser de utilidad solicitar información fiable y contrastada, con el objetivo de bajar el nivel de incertidumbre.
  • Rodearse de las personas más queridas.
    • Buscar su apoyo, especialmente de las personas que nos transmiten positividad y fuerza.
  • Darse cuenta de que la negatividad, la queja o la autocompasión, aunque son comprensibles y legítimas y en determinados momentos uno necesita expresarlos.
    • No ayudan a manejar de la mejor forma posible la adversidad, ya que posicionan a la persona como un ser pasivo o como una víctima indefensa.
  • Hablar sobre la propia situación.
    • Buscar personas con las que uno se siente cómodo, que apoyan y escuchan incondicionalmente, sin emitir juicios, ni criticar.
  • Normalizar y permitirse el llanto y la expresión de las emociones que surjan durante el proceso.
  • Tratar de hacer uso del sentido del humor, reírse, buscar momentos de disfrute y tratar de desconectar, a pesar de la situación.
  • Contactar y compartir experiencias con personas que estén pasando por la misma situación o que la hayan superado.
  • Escribir sobre la propia experiencia, sobre los propios sentimientos y las propias vivencias, momento a momento.
    • Puede ser de utilidad la realización de un diario íntimo.
  • Escuchar música que a uno le transmita fuerzas y le conecte con estados positivos y de superación.
  • Leer y ver películas cómicas o divertidas.

Si una persona siente que no puede adoptar esta actitud por sí misma o con la ayuda de las personas cercanas, puede ser de utilidad buscar la ayuda profesional de un psicólogo. El trabajo psicológico en estos casos consistirá principalmente en acompañar al paciente en el transcurso de su enfermedad, a la vez que dotarle de técnicas y estrategias para abordar la situación de la mejor forma posible.

Elena Mató – Especialista en psicología – Psicóloga consultora de Advance Medical