Golpes en la cabeza de los niños, ¿son importantes?

Una de las zonas del cuerpo de los niños que reciben más golpes en las caídas es la cabeza. Aunque en la mayoría de los casos son golpes sin importancia, al tratarse de una zona delicada, la preocupación de los padres es muy alta.

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Los “cocos” o “chichones”, como se llaman popularmente, son uno de los accidentes más frecuentes en la infancia. La mayoría son leves y no tienen mayor repercusión que un dolor pasajero y una ligera inflamación. En otras ocasiones, hay que vigilar al niño para prevenir complicaciones. 

  1. ¿Qué es el traumatismo craneoencefálico?
  2. ¿Es muy frecuente?
  3. ¿Cuándo es grave?
  4. Síntomas y cuándo debo preocuparme
  5. ¿Qué tratamiento debo seguir?
  6. Valoración del niño y signos de alarma tras un golpe en la cabeza

¿Qué es el traumatismo craneoencefálico?

La manera técnica de definir los golpes en la cabeza es el concepto de traumatismo craneoencefálico. Este se define como un fuerte impacto en la cabeza, producido por una fuerza externa que ocasione daños, tanto a nivel óseo (cráneo) como interno (cerebro).   

¿Es muy frecuente?

Los traumatismos craneales más frecuentes se producen por caídas accidentales: desde la cuna, sillita, elevador o escaleras, así como cuando los niños empiezan a dar sus primeros pasos. En esa fase de del desarrollo es cuando los golpes en la cabeza son más frecuentes. 

Los casos más graves son los que tienen lugar como consecuencia de un accidente de tráfico, caídas en bicicleta o patines, de ahí que sea tan importante llevar los sistemas de retención adecuados y el casco.  

¿Cuándo es grave?

Si bien hemos dicho que la mayoría de estos golpes en la cabeza durante la infancia son leves y no ocasionan lesiones, es una consulta muy frecuente en pediatría que angustia mucho a los padres cuando sucede. La mayor parte de casos el golpe se queda en un susto y en una ligera inflamación o erosión de la piel. 

La gravedad del traumatismo craneal viene condicionada por el posible daño del sistema nervioso, en concreto, el encéfalo. Cuanto más pequeño es el niño, más riesgo tiene de sufrir lesiones cerebrales. En la consulta pediátrica, es muy triste observar que una de las causas de las lesiones más graves que se producen en bebés muy pequeños son causadas por malos tratos por parte de los cuidadores. 

Síntomas y cuándo debo preocuparme

  • Como la mayor parte de los golpes en la cabeza son leves, sus síntomas se reducirán a un ligero dolor en la zona del impacto que, probablemente, no precisará atención médica. El hielo local o algún analgésico puntual serán suficientes para que el niño esté más confortable.
  • En otros casos, cuando la piel se ha lesionado, es necesario lavarla con agua y jabón y acudir a un centro sanitario en el caso de que la herida esté abierta y pueda requerir algún tipo de sutura o cura específica. En estos casos, la curación de la piel puede tardar unos 10 o 15 días y el pediatra debe realizar seguimiento.
  • En los casos de traumatismos muy fuertes se debe acudir al pediatra para la revisión inmediata del niño. Sabremos que es potencialmente grave porque, tras el golpe, el niño se ha quedado aturdido, ha perdido la conciencia, se ha mareado, ha vomitado o ha convulsionado. Es posible que estos síntomas aparezcan de manera más tardía, en las siguientes 24 horas o que el niño refiera un dolor de cabeza muy fuerte, visión borrosa, alteraciones de la marcha o la coordinación, somnolencia o irritabilidad. Estos signos de alarma tras un golpe, de forma inmediata o en las primeras 24 horas son una justificación para trasladar al niño a un servicio de urgencias.
  • En el caso de que se sospechen lesiones muy graves, no se debe mover al niño y el traslado al hospital lo debe realizar un equipo médico.Lo primero que realiza el pediatra es la valoración del estado de conciencia mediante la escala de Glasgow, luego se realiza una exploración neurológica completa. Esto nos da una primera idea de la gravedad del traumatismo y su repercusión a nivel del sistema nervioso.En los casos de sospecha de lesiones internas, recurrimos a las pruebas radiológicas. Tradicionalmente se ha usado la radiografía de cráneo, pero se ha visto que su utilidad es limitada ya que no podemos valorar si hay daño cerebral, solo si hay fractura craneal. Además, la mayoría de fracturas craneales no se asocian a daño intracraneal, por lo que sus ventajas son muy limitadas. La prueba más adecuada cuando se sospecha daño cerebral es el TAC. 

¿Qué tratamiento debo seguir?

Si el niño no presenta ninguna alteración, ni en la exploración ni en las pruebas de imagen, se le da el alta. A pesar de que el niño esté asintomático, siempre se deben seguir unas pautas de vigilancia durante 24-48 horas. Los padres deben observar al niño y, si aparecen una serie de signos de alarma, deben acudir a un centro de urgencias de manera inmediata. La mejor manera de evaluar al niño es cada dos o tres horas, despertándolo un par de veces por la noche para comprobar su estado. 

Valoración del niño y signos de alarma tras un golpe en la cabeza

  • Somnolencia excesiva, dificultad para despertarle por la noche o durante la siesta.  
  • Confusión, desorientación. 
  • Llanto que no calma, irritabilidad. 
  • Dolor de cabeza muy intenso que no cede. 
  • Pérdida o disminución de la conciencia. 
  • Presencia de convulsiones. 
  • Debilidad, adormecimiento o pérdida de coordinación de las extremidades. 
  • Alteraciones visuales, visión borrosa o asimetría en el tamaño de las pupilas. 
  • Sangrado nasal o de expulsión de líquido transparente por nariz y/o oídos. 
  • Cualquier síntoma o signo que le preocupe. 

 

  

Esther Martínez García

Artículo de Esther Martínez García

Pediatra

Pediatra, experto en acupuntura por la Harvard Medical School (EE. UU.) Y profesor de la M.S. en Acupuntura de la Universidad de Barcelona (España) - Consultora de Advanced Medical. 

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