Síndrome de Alicia en el país de las maravillas

El síndrome de Alicia en el país de las Maravillas fue descrito por primera vez por Lippman en 1952. Se le dio el nombre debido a la similitud de los síntomas con el relato de dicho libro de Lewis Carroll. Parece ser que el autor, aparentemente, padecía migrañas y pudo sufrir el síndrome, de forma que las experiencias de la joven Alicia fueran bien conocidas por el autor.

Miniatura

Este literario síndrome es un cuadro clínico infrecuente y alarmante, que se caracteriza por episodios breves de distorsión en la percepción de la imagen corporal y del tamaño, distancia, forma o relaciones espaciales de los objetos, así como en el transcurrir del tiempo.

Se ha relacionado con migrañas, epilepsia, infecciones víricas o fármacos. Puede afectar a niños o adultos.

Las ilusiones son tan vívidas que los pacientes deben mirarse en un espejo para comprobar su talla o tamaño.

Las distorsiones visuales son más frecuentes por la noche pero también pueden aparecer durante el día y suelen durar entre 5 y 60 minutos.

Su evolución es benigna y se recupera la normalidad en semanas o meses, sin secuelas, aunque puede volver a repetirse en unos años.

Síntomas

El síndrome se define como una serie de trastornos de la percepción visual: alteraciones de la forma (metamorfopsia), que es el principal síntoma, alteraciones del tamaño, el color y la situación espacial de objetos.

Dentro de las alteraciones visuales que se presentan, se encuentran la inversión del campo visual, palinopsia (percepción reiterada de imágenes tras su desaparición), la prosopagnosia (incapacidad para reconocer caras conocidas), la teleopsia (las imágenes parecen alejarse), la micropsia (los objetos son más pequeñas de lo que en realidad son, llamada también alucinación liliputiense), la peliopsia (las imágenes parecen acercarse), la alestesia óptica (pérdida de la visión estereoscópica), la poliopia (percepción de múltiples imágenes), la zoopsia (percepción de animales), la acromatopsia (incapacidad para percibir colores), la agnosia visual (incapacidad de reconocer objetos) y la akinetopsia (pérdida de la percepción del movimiento de objetos) ocasionalmente.

También puede acompañarse de sensación de despersonalización, desrealización y alteración de la percepción del tiempo, las cuales pueden confundir el diagnóstico con alteraciones psiquiátricas.

Lo más importante de este síndrome y que nos permite descartar una enfermedad psiquiátrica, es que los pacientes son conscientes de la naturaleza ilusoria de sus percepciones.

Diagnóstico

Las pruebas diagnósticas aún no han permitido identificar ningún área cerebral afectada. Algunos estudios de imagen hechos en pacientes en su fase aguda, revelan áreas de hipoperfusión en el tracto visual y el córtex asociado, lo que podría explicar las alteraciones visuales. No existe, hasta el momento, ningún tratamiento específico.

Dra. Esther Martínez García - Especialista en pediatría – Médico consultor de Advance Medical