El mareo es un término empleado con frecuencia, pero muy inespecífico. Este síntoma invalidante puede asociarse a muy diferentes patologías como pueden ser el vértigo, la patología cervical, la disfunción auditiva o la migraña. El vértigo es un motivo muy consultado en las consultas de primaria y urgencias. En la mayoría de los casos, los mareos cervicales se debe a causas benignas y de origen cervical u otológico.

Los mareos cervicales suelen ir asociado a una sensación de balanceo, inestabilidad o sensación de que los objetos fijos se mueven alrededor de la persona. La sensación rotatoria de los objetos se asocia frecuentemente al vértigo y se acompaña de otros síntomas como sensación nauseosa, vómitos, palidez, sudoración, nistagmo e inestabilidad. La causa más frecuente es una alteración auditiva (sistema vestibular). El vértigo puede ser periférico o central en función de la ubicación de la causa que lo desencadene. El primero corresponde a una lesión auditiva (por ejemplo: el vértigo posicional paroxístico benigno, la neuritis vestibular y la enfermedad de Menière). El segundo a una lesión nerviosa o de la corteza cerebral.

Deporte

Jesús Ángel Aguilar

Con ejercicios como las sentadillas, press de banca o elevaciones frontales, trabajaremos gran parte del cuerpo en casa de forma fácil.
Leer más

El mareo de origen cervical

Los mareos cervicales o cervicogénico se debe a una disfunción de la columna cervical y se puede acompañar de síntomas cervicales, pérdida de fuerza, cefalea, visión borrosa e inestabilidad. El dolor cervical es de carácter mecánico (empeora al movilizar la cabeza) y suele acompañarse de limitación de la movilidad, disminución en el arco de movimiento y una contractura de la musculatura paravertebral cervical.  El dolor suele irradiarse a la región occipital, hombros, extremidades superiores y zona interescapular. Es importante valorar la movilidad activa y la pasiva.

Una contractura, causa de los mareos cervicales

La contractura puede deberse a muy diferentes causas entre las que podríamos mencionar las posiciones mantenidas con o sin posturas viciosas, la sobrecarga tras el ejercicio, un accidente con mecanismo de latigazo cervical, una lesión artrósico-degenerativa (artritis o artrosis), una lesión discal, un traumatismo, etc. Ante una contractura severa pueden aparecer parestesias o sensación de hormigueo hacia la extremidad superior afecta, pudiendo llegar a los dedos de la mano. Estos síntomas sugieren un pinzamiento a nivel del espacio intervertebral cervical.

Cómo se diagnostica

La exploración física debe ser minuciosa, buscando la existencia de puntos dolorosos, una contractura muscular, una pérdida de fuerza en las extremidades, una disminución de la movilidad, una alteración del equilibrio, una disminución de los reflejos osteotendinosos…

Puede ser necesario realizar alguna prueba complementaria para estudiar el posible origen de los hallazgos exploratorios. Cuando la sospecha es una patología de origen cervical iniciamos el estudio con la realización de una radiografía cervical (en proyección anteroposterior y lateral) donde podremos visualizar el estado óseo, no siendo posible detectar lesiones de partes blandas. Los hallazgos radiográficos más frecuentemente hallados son los signos artrósicos o degenerativos y la rectificación de la lordosis cervical fisiológica (que sugiere una contractura cervical importante). Cuando en la radiografía se detecta una posible lesión ósea debe recurrirse a otras proyecciones para filiarla o bien solicitar otras pruebas de imagen, siendo las más recurridas el TAC (tomografía computarizada) y la RMN (resonancia magnética). El TAC permite un estudio óseo más preciso y la RMN una valoración del disco intervertebral más detallada, permitiendo el diagnóstico de una posible hernia discal. Pueden precisarse otras exploraciones como una electromiografía o una biomecánica para completarse el estudio. Las pruebas de posturografía objetivan la sensación de inestabilidad y diferencian los diferentes patrones: vestibular, visual o somatosensorial (característico de la cervicalgia).

Ponte en forma desde casa

Cómo tratar los mareos cervicales

En general, se dispone de escasas evidencias sobre la eficacia y efectividad de los distintos tratamientos empleados en el tratamiento de los mareos cervicales. No obstante, vamos a mencionar las diferentes alternativas terapéuticas para su tratamiento:

  • Reposo relativo y uso de collarín cervical blando (empleado a demanda) durante la fase aguda. No se recomienda el reposo prolongado pues puede conllevar a una pérdida del tono muscular fisiológico.
  • Uso de analgesia, antiinflamatorios y relajantes musculares para el tratamiento sintomático.
  • Terapia física y ejercicio para disminuir el dolor y la contractura muscular y recuperar el grado de movilidad cervical. Se trata de la realización de ejercicios para potenciar el tono muscular. Precisan constancia y frecuencia diaria.
  • Tratamientos coadyuvantes como pueden ser la crioterapia (frío local) con el fin de disminuir la inflamación o la termoterapia (calor) para mejorar la contractura muscular.
  • Las corrientes analgésicas tipo TENS (estimulación transcutánea) o interferenciales, la utilización de microondas y onda corta y los ultrasonidos son otras de las terapéuticas empleadas en las sesiones de rehabilitación.
  • Infiltraciones locales en la clínica del dolor. Las realiza el anestesista bajo control por escopia.

Si bien el abanico es variado, no existe una respuesta uniforme y constante en los diferentes pacientes por lo que debe valorarse cada caso de forma individualizada al realizar la pauta médica.

Ejercicios para la movilidad del cuello y espalda