La adicción al tabaco

El tabaco es un problema de salud pública que continúa vigente en nuestra sociedad a pesar de las nuevas legislaciones antitabaco y la política sanitaria para el abandono de este hábito. La información sobre los beneficios y los cambios positivos que experimenta el cuerpo tras el abandono del tabaco es una buena manera de motivar y favorecer el dejar de fumar.

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¿Qué es?

La adicción al tabaco es un trastorno adictivo crónico en el cual la persona que presenta la adicción tiene una dependencia física y psíquica del tabaco, lo que explica que estemos ante un hábito difícil de abandonar. El causante de la adicción al tabaco es la nicotina, pero el tabaco es una droga compuesta por un gran número de sustancias nocivas. De hecho, el análisis del humo arroja hasta 4.500 sustancias, la mayoría de ellas con efectos perjudiciales para la salud. Entre ellas, las más conocidas son el monóxido de carbono, la nicotina (causante de la adicción), los oxidantes y el alquitrán.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que de entre las cinco principales causas de mortalidad a nivel mundial el tabaco es la que más fácilmente se puede prevenir. Las previsiones de la OMS estiman que en el año 2030 el tabaco será responsable directo del fallecimiento de más de 8 millones de personas al año. Está más que probado científicamente que el tabaco es muy nocivo para la salud, siendo sus consecuencias más devastadoras por la elevada morbilidad y mortalidad que producen las enfermedades vasculares, las respiratorias y el cáncer.

Es cierto que una de las sustancias del tabaco, la nicotina, provoca dependencia, pero ésta no suele durar más de una semana. Aunque los síntomas de abstinencia pueden ser molestos e importantes no suponen ningún riesgo para la salud. Estos efectos incluyen ansiedad, irritabilidad, aumento de apetito, dificultad para dormir, desánimo, entre otros. Hay que ser consciente de que son transitorios y enfocar nuestro objetivo a los beneficios que vamos a obtener tanto a corto como a largo plazo.

Pese a todo, el abandono del tabaco a los 30 años de edad evita casi totalmente el riesgo para la salud causado por su consumo, mientras que si se deja a los 50 años lo reduce solamente a la mitad. Más de un 60% de los fumadores han intentado dejarlo en algún momento u otro, pero requiere un compromiso real a intentar dejarlo por parte del fumador y contar con un apoyo tanto familiar como social y de los profesionales de la salud. Tanto esa determinación como los tratamientos farmacológicos adyuvantes (tratamiento sustitutivo de nicotina, el bupropion o la varenicilina) harán que esa determinación primera llegue a buen puerto. Los fármacos, en monoterapia o combinados, aumentan las posibilidades de que el fumador logre abandonar definitivamente el tabaco. Con convencimiento, cualquier día es bueno para dejar un hábito nocivo que a corto, medio y largo plazo perjudica su salud y la de los que le rodean.

La ayuda psicológica y médica durante las primeras semanas del abandono del tabaco puede ser de gran utilidad. Los cambios de conducta positivos (como hacer ejercicio, dar un paseo, cocinar saludable…) cuando se siente la ansiedad y ganas de fumar nos beneficiarán también durante este periodo.

¿Cómo puedo medir mi consumo de tabaco?

El auto registro diario de cigarrillos que fumas, te ayudará a tomar conciencia de tu adicción y a ir reduciendo progresivamente el consumo.

  • ¿Fumas actualmente?
  • ¿Cuántos cigarrillos fumas al día?
  • ¿Utilizas cigarrillos electrónicos?
  • ¿Eres fumador pasivo?

Etiquetas: Tabaco