Trastorno adaptativo

Las personas poseemos una capacidad innata para adaptarnos al medio y a los constantes cambios de las circunstancias que nos rodean. Pero, cuando una situación nos sobrepasa, podemos sufrir un trastorno adaptativo.

trastorno adaptativo

Nuestro cerebro cuenta con una aliada, conocida como plasticidad cerebral, capaz de generar adaptaciones neurológicas según las nuevas situaciones a las cuales se enfrente nuestro cerebro. Pero en ocasiones, cuando un cambio nos sobrepasa, podemos sufrir el llamado trastorno adaptativo.

Cómo nos adaptamos a ciertas situaciones

Pero más allá de esta dosis de conocimiento, conviene saber que a pesar de que los humanos contamos con recursos adaptativos, no siempre sabemos cómo aplicarlos, o tal vez ni tan siquiera hemos sido capaces de experimentar nuestros propios límites y conocer nuestra capacidad de adaptación frente a situaciones que nos provocan un gran estrés, como por ejemplo: grandes cambios vitales, momentos intensos de gran carga emocional, realidades inesperadas que cambian sin que podamos prepararnos con anterioridad para abordarlas, acontecimientos repentinos que comportan un gran sufrimiento o malestar (pérdidas, muertes, etc.)...

Cuando un cambio vital nos sobrepasa, y el medio que nos rodea sufre modificaciones que vivimos e interiorizamos como insuperables, puede surgir lo que conocemos como trastorno adaptativo. Este tipo de dificultad diagnóstica emerge como una respuesta anómala a un elemento estresante que aparece en nuestras vidas sin avisar y que no somos capaces de afrontar. En estos casos, el mecanismo de adaptación al nuevo entorno que nos rodea falla, provocando así un malestar y deterioro significativo en la vida de las personas que lo padecen.

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Características principales de un trastorno adaptativo

En función de la susceptibilidad y vulnerabilidad que tengamos las personas a situaciones cambiantes o estresantes psico-sociales, vamos a experimentar un mayor o menor riesgo a llegar a desarrollar un trastorno adaptativo.

Las características que definen el diagnóstico para un trastorno des-adaptativo son:

  • Presencia de síntomas emocionales o conductuales (tales como aumento del nivel de ansiedad, nerviosismo, falta de apetito, bajo estado de ánimo, etc.) en un periodo de tres meses desde la aparición del cambio o evento vital que nos descoloca o nos resulta altamente estresante.
  • Esta respuesta al cambio es desmesurada y la presencia de los síntomas que desarrollamos nos provoca un malestar y deterioro significativos en nuestro día a día.
  • Además, este malestar interfiere en ciertas actividades cotidianas de la vida diaria como, por ejemplo, en el rendimiento laboral o académico o en nuestras actividades sociales. Esto se puede traducir en dificultades para concentrarnos o en aislamiento social o exceso de momentos de soledad.
  • Puede darse también una seria dificultad para regular las emociones que experimentamos frente a esta situación de cambio estresante.
  • En función de su duración inferior o superior a los seis meses, hablamos de trastorno adaptativo agudo o crónico, respectivamente.

Dos claves para prevenir la aparición de un trastorno adaptativo

Ahora que ya sabemos que los trastornos adaptativos existen y que cualquiera de nosotros en un momento determinado puede exponerse a padecerlos, nos centraremos en dos herramientas básicas que pueden resultarnos de gran ayuda para prevenir el riesgo de que un trastorno adaptativo aparezca:

  • Entrenar nuestra resiliencia: si nunca has oído hablar de la resiliencia, ahora es el momento de poner toda tu atención. La resiliencia se define como la capacidad para afrontar las adversidades ligada al grado de flexibilidad que aplicamos para sobreponernos a las situaciones que nos despiertan dolor emocional intenso o estrés significativo. Si cuando vivimos eventos traumáticos y cambiantes, lo hacemos de forma consciente, respetando lo que sentimos y pensamos y cómo lo hacemos, vamos a tener una mayor facilidad para recuperarnos de las desavenencias vividas, experimentando a posteriori un crecimiento personal que nos hace ser más fuertes.
  • Afinar nuestra tolerancia a tener todo bajo control: cuanto antes asumas que tener el control de todo lo que sucede en la vida es más una utopía que una realidad natural, será más fácil asumir y afrontar acontecimientos cambiantes que nos resulten a priori difíciles, pero en ningún caso, ¡serán inasumibles!

No olvides que el ser humano se sobrepone de forma innata, pero para ello hay que empezar creyendo que sí seremos capaces.

  

Andrea Arroyo

Artículo de Andrea Arroyo

Psicóloga

Psicóloga sanitaria y dietista-nutricionista clínica. Experta en trastornos de la conducta alimentaria, obesidad y psiconutrición. - Psicóloga consultora de Advanced Medical. Blog de Andrea Arroyo

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