Plástico y comida, ¿un problema para nuestra salud?

La presencia del plástico, cada vez más común en nuestras vidas, también afecta a nuestra dieta. Conoce como el plástico termina en nuestra cadena alimenticia.

Plásticos y comida

El plástico se ha convertido en un problema medioambiental de inmensas proporciones. Rebajar la cantidad de este material que utilizamos para el envasado de los alimentos se ha convertido en el siguiente objetivo  en la que la industria de la alimentación se ha propuesto tras la obligación de acabar con las bolsas de plástico para el año 2021.

¿Cuánto plástico comemos?

El plástico que comenzó a usarse de manera masiva tras la segunda Guerra Mundial se ha convertido en un elemento imprescindible en nuestro día a día. Hay presencia de este elemento en casi todos los productos que utilizamos en nuestro día a día, desde productos de limpieza hasta los propios alimentos que ingerimos.

Según un estudio realizado por científicos de la Universidad Heriot-Watt, en Reino Unido, en cada plato de comida que consumimos existe la presencia de alrededor de 100 fibras de plástico que se incorporan a nuestro organismo. Incluso, la sal que utilizamos en nuestras recetas, contiene pequeñas cantidades de este elemento.

Plásticos en contacto con alimentos

En cuanto a los plásticos que están en contacto con los alimentos, envases o plásticos que los recubren, han proliferado durante los últimos años de manera preocupante. Muchos de estos elementos son totalmente prescindibles y tienen el problema añadido de que el 90% de los casos se tratan de plásticos de un solo uso, con lo que son fácilmente residuos que pueden terminar contaminando flora y fauna sin distinción.

Los plásticos que están en contacto con los alimentos no son un peligro para nuestra salud ya que las moléculas de polímero de las que están hechos no son tan pequeñas como para que pasen de los envases a la comida. Son las sustancias, bisfenol A y los ftalatos, la primera es la encargada de hacer que el plástico sea duro y transparente y la segunda se añade para que el elemento sea blando y flexible. Ambas sustancias pueden tener riesgos sobre la salud ya que imitan a las hormonas humanas y no de la manera correcta.

Aunque debe preocuparnos, las cantidades en las que encontramos ambas sustancias, no está considerada como altamente perjudicial para nuestra salud. Esto no debe ocultar que incluso a estos niveles bajos, las evidencias científicas nos indican que tanto el bisfenol y los ftalatos pueden derivar en problemas de infertilidad, cáncer de mama y enfermedades del corazón y diabetes.

Un problema medioambiental

Según la ONU, más de 12 toneladas de plástico acaban en los océanos todos los años. Estas cantidades demuestran que el reciclaje de este elemento no está funcionando como debería. En España y según datos de Eurostat del año 2016, muestran que en España solo se recicla un 29,7%, mientras la media en la Unión Europea es del 45,9%, cifras que nos muestran que la gran parte de los deshechos terminan en el vertedero, o fuera de él, con lo que la posibilidad de contaminar aumenta.

Una posibilidad factible para reducir el número de envases y plásticos superficiales, es volver a los comercios en los que se vendía los productos alimenticios se vendían a granel con el uso de bolsas de papel, en este caso pueden optarse por cualquier otro elemento totalmente respetuoso con el medio ambiente.

Precauciones para el uso del plástico en la alimentación

El plástico no solo entra en contacto con los alimentos en las estanterías de los supermercados cuando están envasados sino que en muchas ocasiones utilizamos recipientes fabricados con este elemento para calentar o congelar alimentos, tanto frescos como cocinados.

Para una utilización segura, lo primero que debemos comprobar es que esos utensilios son apropiados para el uso alimentario y no deben tener ningún corte o cualquier otro tipo de imperfección. Otro consejo importante para el correcto uso es cómo se emplean esos recipientes y cómo se limpian. Además debemos tener en consideración los siguientes aspectos;

  • Lavar los recipientes después de cada uso, ya que se acumulan manchas y olores.
  • No calentar en el microondas alimentos con bolsas no apropiadas para ese uso.
  • No taparlos a la hora de calentarlos, ya que en la mayoría de las ocasiones, las tapas no soportan las altas temperaturas.
  • Si por el contrario los utilizamos para congelar alimentos, evitar los golpes y cortes que puedan estropearlos.

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