Cómo evitar la pérdida de vitaminas

De cómo utilizamos y cocemos los alimentos depende que éstos conserven todas o casi todas sus vitaminas, ya que éstas son sensibles al calor, al aire, a la humedad y a la luz.

Así, en primer lugar, es básico comprar frutas y verduras en su punto óptimo de madurez y no almacenarlas más de tres días. En el caso concreto de frutas como la manzana, uva, frutos rojos? deben consumirse con piel pues es donde se concentran sus virtudes. Las verduras, por su parte, no han de cocerse en exceso ni con mucha agua ya que las vitaminas se quedan en el líquido. En este sentido, resulta mucho más recomendable reemplazar el hervido por la cocción al vapor, en la que los alimentos no entran en contacto con el agua sino que se cuecen con el vapor de ésta.

Igualmente, cuanto más se troceen los alimentos, más pérdidas de vitaminas se producirán al cocinarlos. Y, aunque deben lavarse antes de prepararse, no se recomienda empaparlos en exceso.

En cuanto a las formas de cocción, el vapor como hemos visto, pero también el papillote, la plancha o salteado son las que mejor conservan el valor vitamínico de las verduras.