Os hemos contado por qué el chocolate, la cebolla o el aguacate son dañinos para los perros en grandes cantidades, si un año perruno equivale a siete humanos o por qué la acupuntura solo funciona en estos animales como placebo. Incluso también si los perros son capaces de detectar el coronavirus. Ahora nos habéis preguntado por qué los ojos de los animales brillan al enfocarlos con una luz en la oscuridad. Se debe a un tejido reflectante que tienen en la parte posterior de la retina.

¿Por qué los ojos de los animales brillan cuando les enfoca una luz en la oscuridad?

Nuestro maldito Enrique Sebastián Alcántara, adiestrador profesional de perros y especialista en modificación de conducta, indica que “los perros, al igual que gatos y otros animales, tienen entre la retina y el nervio óptico una membrana que es la que refleja la luz”.

Se llama tapetum lucidum y es responsable de que los ojos de los gatos parezca que brillen en la oscuridad o veamos la pupila de los perros verdosa o azulada cuando les enfoca una luz, según cuenta el experto y recoge un artículo publicado en la revista Veterinary Ophtalmology. Los autores de la investigación indican que esta estructura normalmente no está presente en aquellos animales cuya visión es predominantemente diurna. Por ejemplo, no lo poseen gran parte de los primates, cerdos, aves o ardillas.

La Clínica Ocular Veterinaria indica que el tapetum lucidum funciona a modo de espejo como una capa reflectante que intensifica la visión en condiciones de penumbra. “Consiste en un tejido reflectante en la parte posterior de la retina. Así, los rayos de luz que atraviesan la retina sin estimular los receptores se reflejan en el tapetum y vuelven a atravesar la retina, de forma que existe el doble de posibilidades de que los receptores se vean estimulados”, señala en su blog Rubén Pascual, oftalmólogo y fundador del Proyecto Ocularis.

Según el especialista, el tapetum lucidum hace que los ojos de los animales tengan colores más vivos y reflectantes. “En el caso del gato podemos apreciar esa tonalidad amarilla y verde”, señala.

¿Y qué pasa con los humanos?

Carecemos de esta estructura. El reflejo de los animales con tapetum lucidum no tiene nada que ver con el reflejo rojo que tiene el ser humano en las fotografías con flash, tal y como recuerda Pascual.

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes Enrique Sebastián Alcántara, adiestrador profesional y especialista en modificación de conducta, y Francisco Ruedi, médico internista.

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