Vida social tras el confinamiento

¿Te estresan los planes fuera de casa?, ¿te angustia el furor de la gente por querer quedar en persona? Tranquilo, no eres el único.

Vida social post covid

¿Te cuesta volver a hacer vida social tras el confinamiento? El agobio social es una de las secuelas comunes tras un largo periodo de distanciamiento social

¿Por qué no me apetece retomar la vida social?

Durante el confinamiento, las consultas más habituales en salud mental estaban centradas en la ansiedad, la gestión del duelo y los problemas de pareja. Ahora, tras la desescalada, aparecen nuevos conflictos emocionales y uno de ellos es la dificultad para retomar los vínculos sociales.

Aunque el estrés y la ansiedad comparten síntomas similares, en realidad son procesos psicológicos distintos.

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Relaciones online

Algunos se han acostumbrado a relacionarse exclusivamente online. Estos no es que hayan perdido su capacidad para mantener relaciones, sino que han cambiado la manera en cómo las alimentan.

Necesidad de cambios

Muchas personas se han dado cuenta de que quieren cambiar las cosas en la vida que tenían, y no quieren mantener dinámicas que les hagan volver a lo de antes. Para estos, recuperar la vida social pre-confinamiento implicaría “no haber aprendido nada”.

Sentimiento de culpa

Otros se han sentido culpables al no experimentar la necesidad de tener que reencontrarse con familiares, pareja y amigos. Para estos, sentirse un “impostor” y tener que fingir una emocionalidad no sentida, ha frenado las ganas de volver a querer retomar la vida social.

Conciencia de tiempo

Hay personas que han tomado conciencia de lo que quieren hacer con su tiempo, y deciden menguar las horas invertidas en la vida social.

Foco en lo individual

Quienes han pasado la cuarentena solos, han modificado sus hábitos sin tener en cuenta al resto de la sociedad, y ahora se ven en la obligación de pasar por un proceso inverso, que les obliga a reincorporarse. Hemos creado rutinas que nos dan bienestar individual, hemos aprendido a estar solos y algunos incluso han reducido la dependencia emocional de otras personas.

Desarrollo de hobbies

Sea por la soledad, o por disponer de más tiempo libre, muchos han creado hobbies y rutinas con el objetivo de sobrevivir y protegerse de todo lo que estaba pasando. Abandonarlo ahora para socializar, cuando todavía es gratificante, es una decisión que muchos prefieren no tomar.

Pereza

Pasar tanto tiempo en casa con rutinas implantadas al gusto de uno mismo, y ahora tener que quedar con los demás, y arreglarse, vestirse, organizarse, cumplir horarios, etc., puede provocar desgana.

Miedo al contagio

Sobre todo para los más mayores, los que sufren patologías previas, o los que tienen problemas de salud mental relacionados con las fobias, obsesiones, hipocondrías, etc., pueden experimentar miedo a retomar la vida social por temor a contagiarse.

En definitiva, retomar la vida social previa al confinamiento, requiere de un periodo de adaptación, y para muchos, no está siendo fácil.

¿Por qué es importante retomar la vida social y el contacto físico entre nosotros?

Somos seres sociales por naturaleza, y necesitamos a los demás para sentirnos bien. Ya lo dice el famoso refrán: “quien tiene un amigo tiene un tesoro”, y así es. La vida social no sólo nos aporta buenos momentos, sino que también es beneficiosa para nuestra salud.

Tener relaciones sociales y contacto físico entre nosotros:

  • Reduce el estrés.
  • Mejora el estado de ánimo.
  • Disminuye la ansiedad.
  • Propicia nuevos aprendizajes.
  • Mejora la salud física.
  • Reduce la percepción del dolor
  • Mejora nuestra seguridad personal.

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¿Cómo retomar la vida social tras el confinamiento?

Somos una especie con mucha capacidad de adaptación, y lo importante es saber que podemos hacer algo para enfrentarnos. De hecho, se ha demostrado que las personas que tienen una actitud de enfrentamiento y que piensan que pueden hacer algo, son las que mejor se adaptan a cualquier situación.

Hacer la vuelta de forma gradual

Es fundamental que la persona recupere su actividad social, pero que no enfrente a grandes grupos de personas si no se siente completamente preparada. No obstante, la tendencia debe ser el esforzarse cada día un poco más, de lo contrario, el agobio por retomar la vida social, puede evolucionar hacia una fobia, o cualquier otro trastorno de salud mental.

Lo ideal es no apresurarse a la hora de celebrar las mismas reuniones sociales que se hacían previamente a la pandemia, ya que ahora lo fundamental es ser conscientes de las medidas de prevención y de la responsabilidad que cada persona tiene para que podamos retomar la nueva vida lo antes posible.

Para reducir la carga psicológica que produce el estar separado de la sociedad y no hacer grandes reuniones, es recomendable fantasear sobre planes sociales de cara al futuro. Y para paliar nuestra tendencia natural al contacto físico, fijarnos en otros elementos del lenguaje. La mirada, los gestos y las palabras bonitas son los nuevos abrazos.

Claves para una relación de pareja saludable

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