¿Qué es el mindfulness eating?

En los últimos años se ha popularizado la introducción de la meditación de origen asiático a países europeos debido a sus múltiples beneficios, especialmente sobre nuestra salud mental. Un tipo de meditación, conocida con el nombre anglosajón de mindfulness (que significa “atención plena”), se ha extendido también a la manera de alimentarnos y los factores que influyen en la conducta alimentaria, dando lugar a lo que se conoce como mindfulness eating

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¿Qué es el mindfulness eating?

En su traducción al español se define como “comer con atención plena”, y se trata de llevar a cabo el acto de comer con consciencia plena, priorizando el uso de todos los sentidos y poniendo atención sin juicio previo. De este modo, podemos tener en cuenta también ciertas sensaciones y emociones a la hora de comer que, una vez integradas de forma global, hacen del acto de comer una experiencia consciente.

Comer atento versus comer automático

Es frecuente que cuando nos ponemos a comer, lo hagamos:

  • Distraídos, con prisas y sin prestar atención a cuando ya estamos saciados.
  • Sin prestar atención a los sabores, texturas, formas, etc. de los alimentos que comemos.
  • Sin pararnos a pensar el por qué se come.
  • Estando atentos a otras cosas menos a las sensaciones físicas.

Comer de forma consciente: mindfulness eating

No obstante, esta manera de comer más automática, convendría que se fuera sustituyendo por el acto de comer más atento y consciente:

  • Con una mayor atención a los sabores
  • Sin usar la comida como impulso o ligada a una emoción, como por ejemplo, comer por aburrimiento.
  • Evitando comer sin hambre o de forma innecesaria o por impulsos.
  • Atendiendo a otras sensaciones físicas y corporales.

Estos y otros puntos son los que caracterizan al mindfulness eating, una práctica de aceptación que también tiene cabida en contextos clínicos y terapéuticos donde puede resultar de especial interés en personas con problemas alimentarios o con una mala relación con la dieta.

Usos y utilidades como herramienta terapéutica

  • Puede reducir los niveles de ansiedad producida por la exposición y el consumo de ciertos alimentos, ayudando así a mejorar la impulsividad por la comida.
  • Parece ser que puede ser una buena ayuda en el contexto la pérdida de peso a largo plazo.
  • Favorece que la conducta alimentaria sea consciente y la alimentación, más plena.
  • Permite discernir entre las señales de hambre-saciedad a la hora de comer.
  • Facilita identificar el hambre real de otro tipo de hambre de origen más emocional.
  • Puede resultar de gran ayuda para procesos de “comer emocional”, en los que hay una gran implicación de las emociones a la hora de llevar a cabo el acto de comer.

Andrea Arroyo - Especialista en Psicología de la Salud y la Nutrición - Psicóloga y nutricionista consultora de Advance Medical
 

Etiquetas: Salud emocional