Manual de uso para tomar antibióticos

El uso de los antibióticos se ha generalizado en la sociedad. Tanto que se ha vuelto peligroso para la salud por una posible resistencia a los mismos.

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Los antibióticos son fármacos dirigidos específicamente al tratamiento de infecciones producidas por bacterias, que son microorganismos que provocan enfermedades pero de una familia diferente a los virus. La irrupción de los antibióticos en la medicina supuso una gran disminución de la mortalidad puesto que hay un gran número de enfermedades provocadas por infecciones bacterianas.

  1. Pérdida de eficacia
  2. Las consecuencias del mal uso de antibióticos
  3. Soluciones al excesivo uso

Con el desarrollo tecnológico y el progreso de la investigación médica, se han ido desarrollando numerosos medicamentos específicos para los diferentes tipos de bacterias productoras de enfermedades. Por otro lado, existe una creencia popular según la cual el antibiótico lo “cura todo”, especialmente cuando hay síntomas gripales, fiebre… Estos síntomas pueden estar provocados por virus u otros agentes patógenos frente a los cuales los antibióticos no tienen ninguna eficacia aunque pueden tener efecto sobre enfermedades que no dan síntomas.

Pérdida de eficacia

En las últimas décadas, el efecto de estos fármacos está decreciendo, y una de las causas fundamentales es el mal uso que se hace de ellos. Cuando se realiza un sobreuso o mal uso de antibióticos (empleo en casos no justificados, interrumpir el tratamiento antes de tiempo o con dosis inadecuadas) se produce una selección de bacterias que se hacen resistentes a estos medicamentos. La resistencia antibiótica implica que las bacterias, pueden sobrevivir a la acción de prácticamente cualquier medicamento, logran sobrevivir, se replican y así transmiten sus genes a otras generaciones. Con el tiempo, surgen cepas que son totalmente resistentes.

La resistencia a los antibióticos se está convirtiendo en un problema cada vez más importante, hasta el punto de que también en los hospitales se están desarrollando cepas muy resistentes. La administración por cuenta propia de un medicamento ha facilitado el mal uso y abuso de los antibióticos.

Las consecuencias del mal uso de antibióticos

Utilizar más los antibióticos tiene consecuencias. Son las siguientes:

  • El coste sanitario que supone tanto por el exceso de uso como por tener que utilizar nuevos antibióticos más caros dada la resistencia bacteriana.
  • Aparición de toxicidad en forma de efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.
  • Interacciones con otros medicamentos. La asociación de medicamentos puede ser peligrosa.
  • Falta de efectividad por no estar indicados en esa enfermedad, dosis inadecuada o tiempo de administración incorrecto. Esto es especialmente preocupante con los antibióticos de los que se tiende a abusar en casos no indicados (por ejemplo, una gripe), creándose mecanismos de resistencia del organismo frente a bacterias habitualmente sensibles.
  • Pueden enmascarar o alterar otra enfermedad dificultando el diagnóstico o facilitando un diagnóstico erróneo.

Otro dato relevante a señalar es que el consumo de fármacos por cuenta propia aumenta con la edad, con los peligros que entraña la mayor interacción y la sobredosis ya de por sí más frecuente en pacientes ancianos.

Soluciones al excesivo uso

Para intentar frenar el problema de la resistencia bacteriana la Organización Mundial de la Salud (OMS) realiza periódicamente campañas de concienciación del problema dirigidas a diferentes profesionales sanitarios, organizaciones gubernamentales, laboratorios farmacéuticos y población en general. El objetivo es detener las resistencias a los antibióticos.

Las recomendaciones por parte de la OMS dirigidas a los profesionales de la salud se pueden resumir en:

  • No recetar antibióticos, a menos que sean estrictamente necesarios
  • Asegurarse, en la medida de lo posible, que el paciente cumple el régimen de tratamiento indicado.
  • Insistir además en las políticas de prevención y educación a la población.

En cuanto a la población general se hace especial hincapié en tomar únicamente los antibióticos recetados por su médico o profesional de la salud, cumplir el tiempo y las dosis indicadas (no interrumpirlo antes de tiempo) aunque se sienta mejor y, por supuesto, no tomar antibióticos por cuenta propia. Todo ello porque nuestro cuerpo es único.


Dra. Eva Ormaechea – Especialista en Medicina Intensiva – Médico consultor de Advance Medical