Nos habéis preguntado cómo saber si vuestro hijo tiene un retraso del lenguaje y qué trucos sirven para estimular el habla. Hay algunas señales tempranas que pueden indicar la existencia de un retraso del lenguaje. Por ejemplo, si a los 10 meses apenas balbucea o si a los 18 dice menos de 10 palabras. Conversar mucho con él y darle tiempo para responder puede servir para estimular el habla.

¿Cuándo empiezan a hablar los bebés?

En líneas generales los bebés comienzan a balbucear a partir de los tres meses y a decir sus primeras palabras al año, según explican a Maldita Ciencia desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap).

Pero hay algunos niños que pueden experimentar un retraso en el habla. “El desarrollo del lenguaje puede venir retrasado en el 10% o 14% de los niños menores de seis años”, comentan desde Sepeap.

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Mariana Rickmann

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En la mayor parte de los casos, las mejillas rojas del bebé son un problema inofensivo, y mejora en pocos días.
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De ellos, dos terceras partes corresponden a “un retraso articulatorio y un retraso simple del lenguaje”. En estos casos, lo normal sería que se produjera “una remisión espontánea o tras mínima terapia logopédica durante la etapa preescolar”.

A partir de la etapa escolar queda un 4% de niños con patología del lenguaje de naturaleza diversa, según señalan desde Sepeap: “El 0,3% tiene un déficit instrumental de audición o de los órganos fonoarticulatorios, el 2,2% presenta discapacidad intelectual o trastorno del espectro del autismo, y el 1,5% de esta población escolar tiene una disfasia (pérdida parcial del habla debida a una lesión cortical en las áreas específicas del lenguaje.)”.

¿Cuándo deben los padres preocuparse por si su hijo tiene un retraso en el habla?

Desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria indican que existen algunas señales tempranas de alarma que pueden indicar la existencia de un retraso del lenguaje.

Por ejemplo, si a los 10 meses, el niño apenas balbucea; si a los 18 meses, dice menos de 10 palabras; si a los dos años, no hace enunciados con dos palabras; o si a los tres, no utiliza tres palabras y la estructura “sujeto-verbo-objeto”.

Verónica del Villar, vocal de Valladolid en la Asociación de Logopedas de España (ALE) y logopeda pediátrica en el centro Gaia de Valladolid, cuenta a Maldita Ciencia que también es importante acudir a un logopeda si se observa que el menor no tiene intención comunicativa, no muestra interés por sus padres o por lo que le rodea, no comprende bien las órdenes de sus progenitores o parece que no escucha.

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¿Existe alguna forma de estimular o incentivar el habla de un bebé?

Lidia Rodríguez, presidenta de la Asociación Científica de Logopedia, Foniatría y Audiología, (AELFA), cuenta a Maldita Ciencia que la mejor manera de fomentar el desarrollo del lenguaje de tu hijo es hablar mucho juntos sobre las cosas que le interesan.

“Desde el nacimiento, habla con tu hijo y trátalo como un hablante”, señala. La clave para estimular el habla es utilizar muchas palabras diferentes en distintos contextos: “Por ejemplo, puedes hablarle de una pelota naranja y de cortar una naranja para comer. Esto ayuda a tu hijo a aprender qué significan las palabras y cómo funcionan”.

Cuando termines de hablar, “haz una pausa y dale un turno para responder”. Rodríguez aconseja respetar sus tiempos con “silencios activos”: “No dejes de mirarle para que sepa que sigues estando ahí, con intención de escuchar y seguir comunicándote, y no te precipites si busca alguna palabra en su repertorio léxico y le lleva más tiempo que a ti”. Según la experta, la espera es crucial para que comprenda que tiene derecho a comunicar, aunque lo haga a otro ritmo.

Cuando el bebé empiece a utilizar palabras, puedes “repetir y ampliar lo que dice”. Por ejemplo, si dice “manzana” puedes decir “¿quieres una manzana roja?”. También puede ayudar leer cuentos con él para que escuche las palabras y relacionar lo que aparece en el libro con lo que ocurre en su vida y así hacerle hablar: “Puedes decirle ‘hoy hemos ido al parque, como el niño del libro, ¿qué te gusta hacer en el parque?”.

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