Trucos para compensar los excesos de Navidad

Durante estos días es difícil controlar la tentación de dejarse llevar por las comidas copiosas, los dulces navideños y las bebidas alcohólicas, pero podemos tener en cuenta algunos factores para compensar los excesos en Navidad.

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Hay tradiciones culinarias que cada año se repiten en Navidad, y es difícil que los platos típicos, los aperitivos de embutidos y quesos, así como los turrones, polvorones, bombones, y como no, las bebidas alcohólicas, no estén presentes en una buena mesa navideña. Hay que disfrutar de estas fiestas y dejarse llevar por los sabores propios que las caracterizan, pero hemos de tener en cuenta que las calorías que generalmente tomamos en una comida navideña suelen, como mínimo, triplicar a las de una comida normal. Si le sumamos el hecho de que solemos aprovechar la comida y dulces sobrantes para tomarlos los días entre festejo y festejo, nos encontramos con dos semanas de intenso aporte calórico, que lo más normal es que se traduzcan en unos kilos de más. No obstante, hay ciertos trucos y sugerencias que nos pueden ayudar a compensar todos estos excesos de Navidad. ¿Cuáles son?

-     Evitar la sensación de plenitud extrema. Las comidas navideñas se caracterizan por ser muy copiosas. El menú está compuesto por una larga secuencia de platos y alimentos, pues contamos con los aperitivos + primer plato + segundo plato + fruta + sobremesa de dulces tradicionales. Es una costumbre alargar la sobremesa, y el festín se convierte en una larga digestión que parece no tener fin. Es conveniente pensar bien los menús para combinar un plato más calórico con otro que lo compense y resulte más digestivo. Así como no exceder en cantidades de comida que fuercen al comensal a comer por encima de su capacidad, provocando en muchas ocasiones sensación de empacho. Hay que masticar despacio y dejar que la sensación de saciedad nos avise de cuándo hemos de parar de comer. Un buen ejemplo sería:

-     Seleccionar aperitivos ligeros. Los “pica pica”, previos a los platos principales, suelen ser alimentos de capricho y al ser los primeros, el apetito hace que se tomen con cierta ansia. Así que mejor no incluir aperitivos muy copiosos y calóricos para no quitar protagonismo a los platos principales. Algunas opciones son: mejillones o almejas al vapor, gambas o langostinos a la plancha, embutidos magros (jamón curado, lacón), huevos rellenos de atún, salmón con queso fresco desnatado, humus con “dips” de verduras, etc. Mejor excluir todos aquellos aperitivos fritos o con salsas muy grasas, para evitar atiborrarnos de calorías extras.

-     Elegir carnes y pescados magros. Los segundos platos constituidos por las carnes o pescado, son los protagonistas del festín, y se suelen preparar con gran entusiasmo y dedicación, que en muchas ocasiones va ligado a una excesiva adición de grasa para aumentar su palatabilidad. Para obtener platos de fácil digestión y no excesivamente calóricos, lo primero es escoger carnes (pollo, pavo, ternera, conejo) y pescados magros (dorada, besugo, lubina, merluza, rape, lenguado, etc…), elaborados con técnicas de cocción que requieran poca grasa, como el horno por ejemplo. Los mejores ingredientes de acompañamiento, sin duda, son las verduras, que además van a ayudar a obtener platos sabrosos ricos en fibra, vitaminas y minerales. Buenas opciones son:

  • De pescado: rape con almejas al horno (con picada de ajo y perejil), lubina rellena de verduras al horno, merluza gratinada con cebolla, besugo al limón.
  • De carne: pavo al horno relleno de verduras, pavo a las finas hierbas, brochetas de pollo con verduras, pollo al horno con espárragos y champiñones, pollo con cítricos, redondo de ternera con frutos rojos, carne asada con salsa de pimientos del piquillo.

-     Compensar. Hay que tener presente que, realmente, las comidas y cenas festivas son en total 5, o como máximo 6, dependiendo de si se celebra el día de San Esteban. Por tanto, los días intercalados entre festivos se ha de normalizar la ingesta e incluso controlarla nivel calórico, y para ello es básico dejar los dulces a un lado.