Tatuajes y riesgos

Los tatuajes forman parte de nuestra cultura desde hace cientos de años. Los primeros ejemplos que se tienen de ellos datan del antiguo Egipto, Japón o las culturas precolombinas. Antiguamente tan sólo se realizaban tatuajes determinados grupos sociales para diferenciarse del resto, pero hoy en días los tatuajes forman parte de la estética habitual de mucha gente. Se estima que en Europa alrededor de unos 100 millones de personas llevan uno o más tatuajes en sus cuerpos.

Miniatura

El tatuaje consiste en introducir un pigmento en la piel mediante una aguja. Es decir, se realiza una herida con una aguja guiada por una pistola hidráulica que introduce el pigmento en la piel, de manera que tras unas semanas la piel se regenera y lo que queda es la imagen tatuada.

Riesgos de los tatuajes

Hace unos años el principal riesgo que tenían los tatuajes derivaban de la falta de higiene de los locales, el material empleado y los tatuadores. Sin embargo, hoy en día existe una normativa muy estricta para reducir al mínimo el riesgo al realizarse un tatuaje y regularizar el trabajo de estos profesionales. España es uno de los países de la Unión Europea con la reglamentación más pormenorizada y estricta, que se recoge en el Decreto 141/2010 del 27 de octubre. Dicho decreto regula que los tatuadores deben estar vacunados contra enfermedades de transmisión sanguínea, deben lavarse las manos antes de cada procedimiento, utilizar guantes de un solo uso, cubrirse las heridas, vestir un uniforme de trabajo (es decir, no ir vestidos de calle), esterilizar todo el material, utilizar tintes que vengan en monodosis, desinfectar siempre la piel antes de trabajar sobre ella, emplear barreras de protección contra las salpicaduras de sangre (gafas, mascarillas) y desechar todo objeto contaminado con sangre del cliente.

Gracias a esta legislación y a los profesionales que la aplican hoy en día estos problemas son escasos. No obstante, no deja de ser una herida que se hace sobre la piel y existe un riesgo de infección de la misma, así como de que se produzca una irritación de la piel o incluso una reacción alérgica.

Los tintes

El principal problema de los tatuajes actualmente es que no existe una regulación clara y común sobre las sustancias que se utilizan para tatuar. La mayoría de tintes no han sido ideados para que entren en contacto con la piel humana de manera permanente y, por lo tanto, no existen estudios a medio y largo plazo sobre sus efectos. El 80% de los pigmentos empleados son orgánicos y algunos de ellos pueden causar reacciones alérgicas —sobre todo los pigmentos de colores y, entre ellos, el rojo particularmente— que pueden tardar meses o años en manifestarse y que pueden cronificarse, del mismo modo que algunos pueden degenerar en sustancias posiblemente cancerígenas, según informa un estudio de la Comisión Europea. Por otro lado, muchos de estos tintes contienen metales pesados, como titanio, aluminio, cadmio, cobre, cobalto o plomo, así como óxidos de aluminio o titanio (empleados para producir un efecto brillante en el tatuaje). Estos metales pueden ser tóxicos a largo plazo para el organismo, sobre todo con la exposición al sol o las radiaciones ultravioletas.

Otros inconvenientes de los tatuajes es que dichos metales pesados presentes en los tintes pueden causar quemaduras al someterse las zonas tatuadas a los campos magnéticos de una resonancia. Asimismo, el tinte puede ocultar lesiones graves de la piel, como un melanoma, y a las personas con tatuajes en la zona lumbar no se les podrá hacer una anestesia epidural por el riesgo de introducir pigmentos en el liquido cefalorraquídeo.

Consejos a la hora de hacerse un tatuaje

Si de todos modos una persona se hace un tatuaje, debe hacérselo en un centro acreditado y con las medidas higiénicas adecuadas, así como tener cuidado del tatuaje tal y como le debe explicar el profesional que se lo realice.

  • Los dos primeros días el tatuaje debe ir envuelto en un papel film, que se debe retirar cada 5 horas para lavar la piel con agua y jabón neutro, secarla bien con papel de cocina (no toallas) y cubrirla de nuevo con el film.
  • Al tercer día se puede dejar al descubierto y aplicar una crema hidratante tras lavarla entre 2 y 4 veces al día durante dos semanas.
  • Es importante no exponer el tatuaje al sol ni bañarse en el mar o en piscinas durante las dos primeras semanas.
  • La capa más superficial de la piel se caerá durante esas dos semanas, cosa que es normal, dado que se trata de una abrasión cutánea, por eso debe hidratarse bien la piel tatuada.
  • También es importante que pasadas las dos semanas siempre se ponga protección solar de pantalla total en la zona del tatuaje cuando se exponga al sol.

Dr. David Cañadas Bustos - Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical