Tartamudez

La tartamudez suele ser un trastorno emocional que se manifiesta en la comunicación verbal. Las situaciones de estrés o bien la intención de corregirse cuando se equivoca, dificulta más su capacidad verbal, empeorando el tartamudeo.

¿Cómo detectarla?

El niño presenta tartamudez cuando repite las sílabas, los sonidos, las palabras o las frases enteras o bien cuando titubea para empezar a hablar. Sin embargo, hay otra circunstancia no patológica, el pseudotartamudeo, que aparece alrededor de los dos años. En este caso el niño simplemente repite las palabras que acaba de aprender porque le resultan demasiado complicadas.

Por lo general, la tartamudez suele darse entre los dos y los cinco años, coincidiendo con la consolidación del lenguaje, y es una de las consultas más frecuentes del desarrollo del lenguaje.

¿Cuáles son sus síntomas?

La tartamudez es una alteración de la fluidez normal del habla que dificulta la comunicación verbal. Puede presentar varios síntomas, especialmente, difluencias en el habla (prolongar o repetir sonidos, sílabas, palabras o grupos de palabras), bloqueos, subidas bruscas del tono de voz y cambios en la velocidad del habla, alteración funcional de la respiración y tensión en los músculos de los órganos fonatorios, tics como muecas, inclinaciones de cabeza, golpes con el pie o encogimiento de hombros, y taquicardia o temblores.

Para superar estos síntomas y la tartamudez en general, la consulta a un especialista puede ser de gran ayuda. Sin embargo, únicamente debemos acudir en los siguientes casos:

- Si persiste más allá de los cinco años.

- Si se acompaña de muecas o tics.

- Si hay antecedentes familiares de tartamudez en la edad adulta.

- Si no dice palabras a los 18 meses ni frases a los dos años y medio.

Recomendaciones

- Hablar mucho con el niño y demostrarle que nos gusta hablar con él. La lectura, las canciones o los poemas son maneras de aprender de forma divertida y sin prisas.

- Evitar corregirle constantemente y no completar sus frases.

- Contestar a lo que ha preguntado de forma correcta, con una buena dicción y despacio.

- Intentar entender al niño evitando que lo repita todo muchas veces.

- Darle todo el tiempo que necesite para hablar, sin interrumpirle.

- Hablarle con frases cortas y sencillas, adecuadas a su nivel de madurez, así como utilizar un vocabulario adecuado a su edad.

- Reconocer que hay una dificultad en el lenguaje verbal pero asegurarle que con el tiempo mejorará. En este sentido, no se debe mostrar ningún tipo de desaprobación o preocupación ante los errores de fluidez.

- Felicitar al niño por sus avances pero no obligarle a exhibirlos ante gente que no conoce y no presionarle para que hable cuando no quiera hacerlo.

- No prestar demasiada atención al problema para evitar que el niño se ponga nervioso y tartamudee más.

- No darle consejos en el momento que cometa errores, como habla despacio, tranquilo o respira.

Tratamiento

La erradicación total del tartamudeo es posible en algunos casos. En otros, el objetivo es disminuirlo para conseguir que el niño acepte su tartamudeo y consiga comunicarse eficazmente. Especialmente, la tartamudez produce angustia y sufrimiento en el niño afectando, en algunos casos, a su autoestima y relaciones sociales. En este sentido, los niños tartamudos necesitan apoyo y ayuda tanto a nivel del habla, como a nivel emocional y social.

Dra. Esther Martínez García - Especialista en Pediatría - Médico Consultor de Advance Medical