Tabaco vs cigarrillos electrónicos

El uso y consumo de los cigarrillos electrónicos supone cada día mayor incertidumbre y duda sobre sus 'beneficios' para la persona que sustituye el tabaco por este reciente invento. Sus efectos a largo plazo siguen siendo bastante dudosos y la OMS desaconsejan el uso de este producto.

Miniatura

El Ministerio Español de Sanidad y las comunidades autónomas llegaron a un acuerdo para regular el cigarrillo electrónico, un producto que puso muy de moda hace un par de años, especialmente entre aquellos fumadores que quieren cortar con el tabaco, pero hasta ahora no existía una legislación específica. Debido al desconocimiento por los efectos a largo plazo, las autoridades sanitarias han prohibido su uso en centros educativos, hospitales y centros de salud e instalaciones de las administraciones públicas, así como en transporte público. 

Además, la Generalitat de Catalunya publicó hace unos meses la Instrucción del CatSalut 08/2013 de 30 de diciembre sobre la aplicación de la prohibición del uso, la promoción y venta de sustancias que pueden generar dependencia en los sistemas electrónicos de administración de nicotina / cigarrillos electrónicos en los centros, servicios y establecimientos sanitarios del sistema sanitario integral de utilización pública de Cataluña (SISCAT).

¿Qué son y qué contienen los cigarrillos electrónicos?

La OMS y los profesionales sanitarios desaconsejan el uso del cigarrillo electrónico ya que contienen algunas sustancias idénticas al cigarro convencional y se desconocen los efectos a largo plazo.

Los cigarrillos electrónicos son unos dispositivos que simulan un cigarro convencional. En vez de emitir humo, descargan una sustancia que contiene bajo nivel de nicotina, glicol de propileno y esencias aromáticas como la vainilla, la menta, etc.

Se venden en formatos pequeños con depósitos desechables, tanto en estancos como en puntos de venta exclusivos de este producto.

Las personas que utilizan este método, en vez de fumar lo que hacen es vapear el vapor que emite el cigarrillo electrónico y que en apariencia es muy similar al clásico cigarrillo.

La OMS desaconseja su uso, al menos, hasta que algún organismo regulador competente compruebe su efectividad, seguridad y calidad.

«La afirmación de los beneficios implícitos para la salud asociados son infundados o pueden basarse en informaciones inexactas o engañosas», alerta la OMS.

Y es que los cigarrillos electrónicos contienen glicol de propileno, una sustancia irritante cuando es inhalada y que se utiliza como anticongelante en industrias químicas, de alimentos y farmacéuticas, además de utilizarse para producir humo artificial en el adiestramiento de bomberos y en obras de teatro.

Diversos estudios ya han demostrado que los cigarrillos electrónicos pueden causar cambios en los pulmones a corto plazo, parecidos a los producidos por los cigarrillos normales.

Los principales resultados mostraron que el cigarrillo electrónico aumentaba de forma inmediata la resistencia de la vía aérea y disminuía su poder conductor del aire a través de la misma. 

¿Ayudan realmente los cigarrillos electrónicos a dejar de fumar?

La mayoría de consumidores de cigarrillos electrónicos son fumadores que están intentando dejar el tabaco, pero esto no asegura su éxito, puesto que no existe ninguna evidencia que lo demuestre. Es más, según un estudio publicado por la revista Lancet, de una muestra de 657 personas, solamente el 7,3% de los usuarios dejó de fumar gracias a los cigarrillos electrónicos, aunque sí es cierto que cerca del 50% consiguieron reducir el consumo del tabaco.

Si realmente deseas dejar de fumar, existen otros métodos más eficaces como los chicles, parches, ayuda psicológica o deshabituación tabáquica.

Dejar de fumar puede ser difícil para algunas personas por el hecho de que el tabaco crea dependencia. Si realmente se desea dejar de fumar, conviene intentarlo una y otra vez hasta conseguir el resultado. Para ello hay diversas estrategias, métodos, productos y centros profesionales. Al ser la causa un tipo de adicción se requiere normalmente una combinación de ayuda farmacológica y psicológica y, por ello los programas de deshabituación tabáquica permiten acceder a numerosas ayudas diferentes para dejar este hábito nocivo y perjudicial para la salud del fumador y de todos los que le rodean. En DKV Club Salud y Bienestar te ofrecemos suscribirte a algunos programas para poder dejar de fumar.

Etiquetas: Tabaco