Sillas a contramarcha: niños seguros en el coche

Las sillas a contramarcha son más seguras que las tradicionales porque reducen la inercia a la que se ve sometida la cabeza del niño en caso de choque. Los mitos no deben de poner en juego la seguridad de tu bebé al viajar en coche.

Miniatura

Para desplazarse en coche con los más pequeños es obligatorio el uso de sillitas homologadas, adaptadas tanto al vehículo como al propio bebé. Cada vez más, se impulsa el uso de sillas a contramarcha, en las que el niño va de espaldas al sentido de circulación, por su mayor eficacia frente a los sistemas de retención infantil tradicionales si se produce un accidente. Incluso la DGT recomienda: “coloque la silla el mayor tiempo posible en sentido contrario a la marcha”.

Tanto las sillas tradicionales como las de contramarcha sujetan los hombros y el cuerpo del bebé, dejando libre la cabeza. Sin embargo, la fuerza a la que se ve sometida la cabeza del niño en un dispositivo tradicional en caso de choque es mucho mayor debido a la propia inercia del coche, por lo que las lesiones son mucho más graves.

Imagina tu propio cuerpo circulando en automóvil y sufriendo un frenazo: tu cabeza se va hacia delante. Teniendo en cuenta que la cabeza de un niño representa hasta el 20% de su cuerpo (mientras que la de un adulto ronda el 6%), la fuerza a la que se ven sometidos su cuello y sus hombros es proporcionalmente mucho mayor que la que sufre el cuerpo de un adulto, por lo que las lesiones son mucho más probables y de peores consecuencias. Esto no ocurre en una silla a contramarcha, puesto que al ir de espaldas, la inercia le empuja hacia la propia silla, que le protege.

Se calcula que estos sistemas son hasta un 500% más seguros que el tradicional, por lo que debería de utilizarse el mayor tiempo posible mientras el niño lo necesite para viajar en coche, como mínimo hasta 2 años de edad. Gran parte de los padres creen que su hijo debe ir en una silla de espaldas sólo hasta los 9 kilos, esto es con 6 u 8 meses, pero eso puede tener consecuencias desastrosas. Por el contrario, es muy recomendable alargar el uso de la sillita a contramarcha incluso hasta los 7 años, siempre adaptada al crecimiento del niño.

Mitos

Pese a todas las recomendaciones, ciertos mitos provocan que algunos padres todavía sean reticentes al uso de la silla a contramarcha, poniendo en peligro la seguridad e incluso la vida de su hijo o hija:

¿Los impactos traseros son más peligrosos con la silla a contramarcha?

Dado que los choques frontales son muy peligrosos en las sillas tradicionales, puesto que el bebé los sufre de frente, hay padres que creen que los golpes traseros son más peligrosos con este tipo de sistemas de retención. Sin embargo, estos normalmente se producen cuando el vehículo está parado, y los pasajeros que van dentro también, haciendo que las consecuencias de la inercia sean muchísimo más leves.

¿El bebé no se mareará al viajar de espaldas?

Las causas por las que un niño se marea pueden ser diversas: haber comido mucho, mala digestión, un golpe de calor… pero no por viajar de espaldas si les acostumbramos desde pequeños. Somos los adultos quienes, habituados a viajar mirando hacia adelante, en ocasiones nos mareamos porque nuestro cerebro está “programado” para entender que la posición en la que nos desplazamos es de frente a la marcha.

Mi hijo se aburre mirando hacia el asiento

En realidad, en una silla tradicional el niño también va mirando hacia el asiento, en este caso delantero. La posibilidad de que se aburra se da en trayectos de varias horas, pero en ese caso un adulto suele ir sentado con él. Por lo tanto, un dispositivo de seguridad a contramarcha es incluso más recomendable, ya que se sentarán uno frente a otro y su comunicación será más cómoda. En las sillas que van en el sentido de la circulación esto no es posible y tienen un riesgo adicional: para ver a su acompañante, el niño tiene que inclinar la cabeza hacia delante y salirse de la protección lateral de la silla, reduciendo así la eficacia de esta en caso de impacto lateral o fronto-lateral.

Si al niño le llegan las piernas al asiento del coche, ¿el impacto es más peligroso?

Nada más lejos de la realidad. A contramarcha, ante un impacto frontal, la inercia flexiona las piernas de tu hijo hacia el pecho, por lo que las probabilidades de lesión son casi nulas. No así en el cuello si viaja en una silla tradicional. No hay constancia de lesión grave o rotura de piernas por haber viajado a contramarcha, mientras que las estadísticas a nivel mundial sobre discapacidad irreversible y mortalidad de los más pequeños por haber circulado de frente son desoladoras.

A día de hoy, la variedad de sillas a contramarcha homologadas cada vez es mayor, por lo que se pueden encontrar adaptadas a todas las necesidades. No pongas en peligro la vida de los tuyos por fiarte de falsos mitos.