Sequedad vaginal

La vagina es una cavidad revestida por mucosa y como tal es normal que exista cierto grado de humedad en su interior. Esto es necesario para su buen funcionamiento, ya que es el encargado del transporte de los espermatozoides al interior del útero y el canal de expulsión del feto.

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La cantidad de flujo y de humedad viene dado por la secreción de glándulas que se encuentran en el cuello del útero y por el que forma el revestimiento de la vagina. Hay situaciones en las que se puede ver aumentado y con distinta consistencia a la habitual, como es en el caso de las infecciones, o bien puede estar disminuido.

Cuándo se reduce el flujo

Las situaciones en las que podemos encontrar una disminución del flujo vaginal son todas aquellas que conlleven una reducción de los estrógenos circulantes. Por ejemplo, en la menopausia, los anticonceptivos hormonales, tratamientos de radioterapia, braquiterapia y quimioterapia, situaciones de gran estrés... La vagina también puede resultar más irritada por jabones, detergentes de la ropa, lociones, perfumes o duchas. Ciertos medicamentos, el tabaquismo, los tampones y los condones también pueden causar o empeorar la sequedad vaginal.

Los síntomas más habituales por los que suelen consultar las mujeres son disminución del flujo, sangrado leve espontáneo o tras una relación sexual, dispareunia (dolor con las relaciones), sensación de ardor o quemazón, picor e incluso dolor. En estos casos, en la exploración la vagina presenta una mucosa poco hidratada y enrojecida y con signos de irritación.

Tratamiento de la sequedad vaginal

El tratamiento de toda esta sintomatología es prácticamente local en forma de hidratantes íntimos, que se aplican en el interior de la vagina en torno a cinco días seguidos y conforme se alivian las molestias se pueden espaciar en el tiempo. En situaciones en las que la vagina está muy atrófica en mujeres menopáusicas se pueden aplicar cremas con estrógenos. Estos tratamientos consiguen mejorar la elasticidad de la vagina haciendo que se vuelva más húmeda y disminuyan las molestias. Siempre que sean preparados sin hormonas se podrán utilizar a demanda de la paciente, aunque es conveniente una vez que ceden los síntomas, mantenerlos una o dos veces por semana para conservar el buen trofismo de dicho órgano.

Dra. Isabel Giménez Blasco - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador de Advance Medical