Precauciones en los saltos al agua desde grandes alturas

Si vas a saltar desde un acantilado o un salto de río, debes de estar muy seguro de lo que haces y tener algunos factores bajo control para minimizar riesgos.

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Uno de los peligros del verano, que todos los años acaba apareciendo en prensa local en forma de accidente, son los saltos al agua en cualquiera de sus variables: piscinas, trampolines, acantilados, saltos de río, barcos… En la piscina, todos sabemos cómo evitar riesgos: casi siempre, con sentido común. Sin embargo, cada vez son más habituales los saltos desde alturas considerables en lugares en la naturaleza donde los riesgos son mucho mayores.

Caer en el agua no es siempre seguro, y requiere una técnica para evitar lesiones o dolores que, en el mejor de los casos, pueden lastrarnos durante varios días. Que los saltos desde casi 30 metros de altura se hayan convertido en un deporte no quiere decir que sus peligros se reduzcan. Al contrario, hay que tener todos los factores bajo control y ser conscientes de que un mínimo error puede ser letal.

Saltar desde grandes alturas implica:

  • No ver bien el fondo, por lo que conocer la profundidad del agua es indispensable. Se recomienda que por cada dos metros y medio de altura en la caída, haya unos cuatro metros de agua. Además, hay que conocer cada palmo de la zona donde se va a saltar, por si hay algún saliente, alguna planta o roca en el fondo con la que podamos golpear y sufrir algún accidente.
  • Por otro lado, a mayor altura, mayor velocidad de caída, por lo que el impacto contra el agua será más fuerte. Lo ideal es caer con los pies por delante, todo lo vertical posible, y los brazos junto al cuerpo o estirados hacia tu cabeza en línea con este. Así, el impacto contra el agua será menor y evitarás hematomas o lesiones cervicales. Tocar el fondo al caer debe de ser completamente evitable pero, si por alguna razón ocurre, siempre es mejor que toques con los pies que con la cabeza.
  • Además, si sopla el viento al saltar desde una altura considerable, puedes desequilibrarte en la caída, lo que puede provocar que caigas en una zona diferente a la esperada, o que entres en el agua en mala postura, provocándote lesiones.

Por todas estas razones, lo recomendable es evitar saltos si no controlas todas las variables. Si no estás seguro de cómo estará el fondo del río donde vas a caer, si hay una roca por la zona y no sabes exactamente en qué lugar, si no controlas la técnica y vas a impactar en el agua de lado… Cualquier factor puede hacer que pases de un momento de adrenalina y diversión a un momento de emergencia con final funesto, por lo que debes de tratar de reducir los riesgos todo lo posible, y evitarlo si no estás seguro.

Por descontado, aunque en los dos casos se trata de saltos de altura, no es comparable el balconing (saltar desde un edificio a una piscina, normalmente en un hotel) con el cliff diving (deporte extremo en el que los atletas saltan al mar desde acantilados o plataformas a unos 28 metros). Poner en riesgo tu integridad o la de otros nunca es justificable, ni siquiera aunque creas que tienes todos los factores bajo control.