Mayor riesgo cardiovascular en el hombre

Con respecto al sexo siempre se ha indicado que el hombre tiene un mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular que la mujer. Esto es cierto, los datos científicos de años de experimentación así lo avalan, pero se debe matizar un poco este concepto.

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La salud cardiovascular, es decir, la capacidad de mantener un corazón sano con unas arterias coronarias en condiciones para que este órgano esté bien irrigado y, por lo tanto, puede llevar a cabo adecuadamente su función de bombeo de la sangre hacia todo el organismo, depende de diversos factores, algunos de ellos modificables y otros que no lo son.

Factores de riesgo para problemas del corazón

Los factores de riesgo modificables son sobre los que hacen hincapié en general las campañas de prevención de las enfermedades cardiovasculares, dado que son los que se pueden abordar. Estos factores son el tabaquismo, la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, el colesterol, la obesidad, el sedentarismo, la dieta y el estrés.

Los principales factores de riesgo cardiovasculares que no se pueden modificar son la predisposición genética, la edad y el sexo. Algunas alteraciones genéticas predisponen a que las personas puedan padecer una enfermedad cardiovascular y la edad hace que a medida que se envejece los tejidos se debiliten y deterioren y aumente así el riesgo de sufrir una patología cardiovascular.

Cuestión de sexo

Con respecto al sexo siempre se ha indicado que el hombre tiene un mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular que la mujer. Esto es cierto, los datos científicos de años de experimentación así lo avalan, pero se debe matizar un poco este concepto. A grandes rasgos se puede afirmar que el riesgo de padecer una patología cardiovascular, como una angina de pecho o un infarto agudo de miocardio, es tres veces mayor en los hombres que en las mujeres.

Está científicamente demostrado que los estrógenos tienen un papel cardioprotector, dado que estas hormonas femeninas preservan la integridad el endotelio arterial, es decir, la capa interna de las arterias, favorecen que disminuya los niveles de colesterol y hacen disminuir la viscosidad de la sangre, lo cual reduce el riesgo de que se produzcan trombos en las arterias coronarias. Los hombres, con unos niveles de estrógenos mucho más bajos que las mujeres, carecen de este factor protector, de manera que su riesgo de padecer una angina de pecho o un infarto es claramente mayor por debajo de los 50 años de edad.

A partir de esta edad, aproximadamente con la llegada de la menopausia, los niveles de estrógenos en las mujeres descienden, de manera que pierden esta ventaja cardioprotectora con respecto a los hombres, sin que, de todos modos, su nivel de riesgo cardiovascular iguale al de los varones. A partir de los 50 años aproximadamente la mitad de las mujeres padece hipertensión arterial en mayor o menor grado y una tercera parte sufre trastornos de la glucosa o del colesterol, lo que también aumenta el riesgo cardiovascular. Los estrógenos no naturales, como los que se aplican con la terapia hormonal sustitutiva para tratar los síntomas de la menopausia, no tienen el carácter protector de los estrógenos generados por el organismo.

Sin embargo, cabe decir que con la edad los niveles de testosterona también caen en el varón, y este hecho hace que se pueda dar un aumento del colesterol LDL, un descenso del colesterol HDL, una aumento tanto de los niveles de glucosa en sangre como de la tensión arterial y un descenso de la capacidad de dilatación de las arterias, factores todos que favorecen la formación de trombos que pueden producir un trastorno cardiovascular.

Obesidad y sobrepeso

Un factor que claramente va en detrimento del varón con respecto al riesgo cardiovascular es la obesidad y el sobrepeso. A pesar de que hoy en día las mujeres también padecen sobrepeso, la acumulación de grasa se distribuye de manera diferente en el hombre y en la mujer. En esta la grasa tiende a acumulares en nalgas, brazos y muslos, mientras que en el hombre lo hace principalmente en el abdomen. Está comprobado que esta grasa acumulada a nivel abdominal es la que conlleva un mayor riesgo cardiovascular, pues provoca un aumento de la tensión arterial, una resistencia periférica a la insulina con un aumento de los niveles de glucosa, así como un incremento de la liberación de colesterol y triglicéridos al torrente sanguíneo, lo que contribuye a elevar significativamente el riesgo cardiovascular.

Tabaquismo y problemas de corazón

Con respecto al tabaquismo tradicionalmente el hombre ha fumado más y desde una edad más temprana que la mujer, pero hoy en día está tendencia se está invirtiendo, especialmente entre la población joven y, por desgracia, el consumo de tabaco disminuye el efecto cardioprotector de los estrógenos naturales.

Angina de pecho e infarto

Por último, cabe decir que, a pesar de que el riesgo de padecer una angina de pecho o un infarto agudo de miocardio sigue siendo mayor en los hombres que en las mujeres, el riesgo de fallecer a causa de uno de estos sucesos es, por el contrario, mayor en las mujeres que en los hombres, es decir, que pese a que la morbilidad es mayor en los hombres, la mortalidad es superior en las mujeres. En España las mujeres que padecen un infarto tienen un riesgo mayor (7,66%) que los hombres de fallecer por esta causa. Se sospecha que esta mayor mortalidad pueda ser debida al menor calibre de las arterias coronarias —con lo cual es más fácil que se colapsen en caso de una trombosis— y al hecho de contar con un menor número de colaterales, arterias supletorias hacia las cuales se puede derivar el flujo sanguíneo en caso de una obstrucción de una de las arterias cardíacas principales.

Sea como fuere, aunque el riesgo de padecer un problema cardiovascular en el hombre sigue siendo mayor en cifras globales, este factor no se puede modificar, con lo cual hay que centrar todo el esfuerzo en los factores modificables: un dieta sana y equilibrada, una actividad física moderada, el abandono del consumo de tabaco y un control estricto de los factores de riesgo como la glicemia, la tensión arterial y el colesterol.

 


 

David Cañadas Bustos - Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical