Preparar el pecho para la lactancia

La madre lactante recibe multitud de consejos cuando va a comenzar a dar el pecho a su bebé, pero muchos de ellos son falsos mitos que no tienen ninguna influencia en esta etapa que va a comenzar. Los desmentimos.

los mas pequeños

Para tener el pecho a punto para amamantar al bebé, en principio no es necesario que te apliques pomadas, te des friegas con alcohol, cremas con lanolina ni te estires los pezones para tenerlos mas endurecidos. Todas estas maniobras son recomendaciones que seguramente escucharás o te habrán contado a lo largo del embarazo, pero sólo necesitas saber como va a cambiar tu cuerpo y sobre todo tus pechos.

Cómo cambia el pecho

A lo largo del embarazo se va produciendo un oscurecimiento de la areola al tiempo que aparecen unos bultitos, como granitos, en ella. Se llaman tubérculos de Montgomery. Son glándulas sebáceas, cuya función principal es lubricar y proveer de olor al pecho, para que el bebé sea capaz de reconocerlo tras el nacimiento, y guiarse para engancharse al pecho y mamar. Se piensa también que tienen la capacidad de evitar el crecimiento bacteriano y sirven para que la piel de esa zona esté más elástica para cuando se inicie la lactancia.

El agrandamiento del pecho se debe al desarrollo de la glándula mamaria para empezar a secretar leche. El incremento de la sensibilidad de la areola está causado principalmente por dos razones: el aumento de los niveles de prolactina sérica, la hormona principal en el establecimiento de la lactancia, y los receptores nerviosos.

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Qué sucede durante la lactancia

Durante el amamantamiento, el pezón se introduce en la boca del niño, y por los movimientos de la lengua y la succión, se estira y llega a doblar su longitud hasta que la punta llega al fondo del paladar duro. Por eso, el pezón no sólo no se debe endurecer sino que, al contrario, debe ganar en elasticidad, y eso lo hará la práctica.

Algunas madres sufren molestias o dolor en los pechos tras el parto del bebé. A este problema se le denomina congestión y es debido a que la madre produce más leche de la que los pechos pueden soportar, con lo que estos se ponen más duros y están totalmente llenos. Ante este problema, la madre no debe preocuparse, es una situación temporal y el bebé puede seguir alimentándose a través de la lactancia. Para evitar este tipo de problemas la madre puede seguir estos sencillos consejos:

  • Procura que el bebé tenga un buen agarre. Cambia de posición durante la lactancia hasta conseguir que tanto la madre como el recién nacido estén cómodos y puedan disfrutar de la lactancia.
  • Dar el pecho tan a menudo como sea posible. Se aconseja que al menos se haga ocho veces al día y como hemos mencionada anteriormente, cambia de posición para facilitar el agarre del bebé.
  • Masajea los pechos durante la toma para conseguir que el vaciado sea completo y extraer toda la leche para que la madre no se sienta incómoda.

Por todo ello, no sólo no es necesario preparar el pecho durante el embarazo, sino que además el hecho de utilizar ungüentos, cremas y aceites, incluso lavar el pecho en exceso, va a interferir en la función de olor de estas glándulas, dificultando la lactancia. La ducha diaria es suficiente para mantener la higiene de la zona.

Árticulo de Dra. Isabel Giménez Blasco

Ginecóloga y obstetra

Médico especialista en Ginecología, Obstetricia y Reproducción Humana. Título de Magister en Reproducción, y Máster en Actualización Profesional para Ginecólogos. Actualmente, forma parte del equipo de la Unidad de Reproducción Asistida y de Obstetricia y Ginecología en la Unidad de Ginecología del Hospital Quironsalud de Zaragoza.

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