Por un uso responsable de los medicamentos

Los medicamentos pueden ayudarnos a aliviar el malestar o a recuperar el bienestar físico cuando padecemos algún dolor o enfermedad. Los profesionales de la salud coinciden en que el medicamento más eficaz es el que se utiliza de manera responsable, por lo que es indispensable disponer de una información adecuada sobre sus características y usos.

Como norma general, los medicamentos deben consumirse bajo prescripción médica. Automedicarse puede ser muy útil para aliviar molestias leves o moderadas como dolores de cabeza, problemas estomacales o resfriados. Pero la automedicación sólo es recomendable cuando se trata de productos que no requieren receta médica, y siempre contando con los consejos e instrucciones del profesional farmacéutico.

En la medida justa

Uno de las frases que define el uso responsable de un medicamento es "todo en su tiempo y en la medida justa". Para garantizar la eficacia del tratamiento es imprescindible tomar la dosis indicada (ni más, ni menos) y en los horarios establecidos. Tomar una dosis superior no aumenta la eficacia del tratamiento, pero sí puede incrementar los riesgos de sufrir efectos secundarios no deseados.

Una segunda idea a destacar es que no hay medicamentos que todo lo curen o, dicho de otro modo, cualquier medicamento no soluciona cualquier problema. Por ello, sólo debemos tomar un medicamento cuando estemos totalmente seguros de que es el más indicado para aliviar o curar la dolencia o enfermedad que padecemos, o cuando sea recomendado por un profesional de la salud.

Nunca con alcohol

Finalmente, se recomienda no tomar más de un fármaco a la vez, a menos que sea bajo indicación médica. La mezcla de fármacos puede traer más problemas que soluciones, ya sea porque se neutralicen entre ambos o porque esté contraindicada su asociación. Y mucha atención con el alcohol: más allá de lo que digan algunos, los fármacos y el alcohol son siempre incompatibles.