Platerina, cebollino, kamut o cigala: la cesta de la compra en agosto

En tu cesta de la compra de agosto no pueden faltar platerina, cebollino, kamut o cigala, alimentos que integrar en tu dieta para hacerla sana y variada.

Miniatura

Platerina

Al igual que la paraguaya, la platerina también pertenece al género Prunus. Con el afán de ampliar la gama actual de alimentos y buscar alternativas frutales con nuevas cualidades organolépticas, se crean nuevas variedades de frutas y verduras. La platerina es una de ellas, y se empezó a comercializar hace unos seis años aproximadamente, como un híbrido entre la paraguaya y la nectarina; de ahí que sea de forma achatada y de piel lisa. Se cultiva principalmente en zonas templadas, siendo España uno de los principales productores. Es una fruta dulce, con un perfil nutricional similar al de la nectarina. Jugosa y de baja acidez, aporta sólo unas 40 calorías por 100g. Incluida en la dieta habitual, contribuye al aporte de fibra diaria recomendada y de minerales como el magnesio, el fósforo y sobre todo el potasio, que participa en el equilibrio osmótico celular y en el metabolismo de los hidratos de carbono, entre otras muchas funciones. La platerina es una fuente excelente de antioxidantes como la vitamina C y los betacarotenos, que ayudan a proteger la célula del ataque de los radicales libres. Resulta ideal para tomarla como postre en las comidas principales, incluida en macedonias o para elaborar deliciosas mermeladas.

Cebollino

El cebollino o Allium schoenoprasum, al igual que otras verduras de la misma familia como la cebolla, contiene una alta concentración de compuestos azufrados y otros aceites esenciales que le otorgan un olor característico cuando se corta o trocea. Entre sus compuestos azufrados se encuentra la alicina que tiene un excelente efecto antimicrobiano. El cebollino concentra gran variedad de nutrientes como minerales y vitaminas en cantidades muy diversas. Destacan el potasio, el calcio, el magnesio y el fósforo, así como la vitamina A, C, el ácido fólico, y cantidades más discretas de algunas vitaminas del complejo B como la niacina, piridoxina y riboflavina. Todos ellos son elementos que en su conjunto juegan importantes papeles a nivel metabólico. Por cantidad, merece especial mención el contenido de vitamina A y carotenoides, ambos con efecto antioxidante (protector celular), e importantes para la visión, la integridad del sistema inmune, y la formación y mantenimiento de tejidos como la piel y las mucosas. Lo que principalmente se consume del cebollino son las hojas frescas, finas y alargadas, que suelen ser de color verde intenso. Se emplean para aderezar platos muy diversos, tanto calientes como fríos. Y se añade fresco a los platos en el momento de servir. Podemos obtener cebollino durante todo el año.

Kamut

El trigo kamut o, mejor dicho, trigo Khorasan, pues kamut es una marca registrada,  es una variedad de trigo ancestral que últimamente está tomando protagonismo como alimento original y auténtico y de gran valor nutricional. Constituye una buena fuente energética y nutritiva, ya que su grano, además de carbohidratos, concentra gran variedad de nutrientes como proteínas, lípidos, vitamina E, B1, B2, B3, potasio, fósforo y magnesio.  Como valor añadido, destaca que el trigo khorasan tiene un contenido proteico mayor que el del trigo común. Es ligeramente dulce, y con él se elaboran panes, galletas y otros productos de panadería, y suelen tratarse como alimentos selectos que se adquieren en tiendas de alimentación ecológica. Al contener gluten no es apto para celiacos.

Cigala

La cigala es un crustáceo de cuerpo alargado, parecido al bogavante pero más pequeño y con un caparazón de color rosado/anaranjado. Se captura principalmente en el norte del océano Atlántico, y también en la zona del Mediterráneo. A nivel nutricional, es un alimento que aporta proteínas de alto valor biológico y poca grasa, aunque de ésta, una parte se encuentra en forma de colesterol, por ello, en casos de hipercolesterolemia se ha de controlar su frecuencia de consumo. Además, la cigala, como marisco que es, contiene purinas, compuestos que contribuyen al aumento de ácido úrico y, por tanto, aquellas personas con tendencia a sufrir gota, han de limitar su consumo. Igualmente, el marisco, dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos, no suele formar parte de una dieta diaria habitual. A nivel mineral y vitamínico,  las cigalas destacan por ser buena fuente de sodio,  potasio, fósforo, magnesio y yodo, y cantidades más discretas de ácido fólico y vitamina B12. Su sabor es suave y muy apreciado, y se puede adquirir fresca o congelada. Puede prepararse cocida como el resto del marisco o, dentro de nuestra cultura culinaria, formando parte de las mejores paellas.