Pediatra: ¿hasta cuándo?, ¿y después?

Los niños no son adultos en miniatura, por lo que el pediatra es el especialista médico que los debe atender en todas sus etapas: recién nacido, lactante, preescolar, escolar y adolescente.

Desde el nacimiento

Una de las cuestiones más debatidas a nivel de salud infantil es la que se refiere a los límites de edad de la atención pediátrica. El límite inferior queda establecido en el momento del nacimiento. Si bien es cierto que la atención prenatal pediátrica, durante el embarazo, fortalecería y facilitaría muchos aspectos de la crianza posterior del bebé.

Respecto hasta cuándo el pediatra debe visitar al niño, el debate está abierto. Hace años, cuando la natalidad era elevada y el número de pediatras era escaso, se puso el listón en los 7 años de edad. Como si el hecho del uso de razón determinara que el niño ya no era niño.

Hasta los 18 años

Con la reforma sanitaria y el aumento del número de pediatras la atención del niño se alargó hasta los 14 o 15 años. Es una cifra arbitraria, sin ninguna base médica que lo justifique. De hecho a los 14 o 15 años, niños y niñas se encuentran en plena fase de desarrollo puberal, en plena adolescencia, sin haber terminado su proceso de crecimiento y maduración físico y emocional. Lo más razonable sería que la atención pediátrica se completara al finalizar el crecimiento de la persona, alrededor de los 18 años. Según la Convención de los Derechos del Niño, en su artículo primero señala que niño es toda persona entre los 0 y los 18 años. Y hace ya unos años que la Academia Americana de Pediatría ha explicitado y reafirmado que la responsabilidad de la pediatría llega hasta los 21 años de edad.

La adolescencia

Pero cada adolescente es un mundo y, puede pasar que uno no se sienta cómodo en una consulta llena de bebés. Por lo tanto, a partir de los 14 o 15 años, debería poder elegir, sin presiones, si sigue siendo atendido por el pediatra o por el médico de familia. El proceso de cambio de médico se hace progresivamente.

En los casos de adolescentes con enfermedades crónicas, la atención pediátrica hasta la edad adulta les beneficia en el cumplimiento del tratamiento y en el seguimiento de las visitas. En estos pacientes el vínculo con el pediatra suele ser estrecho, de mucha confianza y el cambio de médico puede ser poco prudente.

Los grandes olvidados

Hasta hace unos años el adolescente era el gran olvidado, ni niño ni adulto, su atención médica era deficiente. Habían sido erróneamente asumidos como niños en el sistema pediátrico y como adultos en la red de atención de la adultez. Se les abordaba sin una perspectiva del desarrollo propio de esta etapa de la vida, dificultando su proceso de crecimiento y desarrollo psicosocial, y finalmente el logro de su autonomía y auto-cuidado en salud. A la vez se favorecía la pérdida de oportunidades de promoción y prevención.

Dra. Esther Martínez García - Especialista en Pediatría - Médico colaborador de Advance Medical