Niños, diabetes y deporte

1. TIPOS DE ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE.

En general, las situaciones que se presentan al practicar una actividad física son difíciles de prever y medir, algo que en este período de vida todavía es más difícil.

La inseguridad y temores de los padres y del mismo niño son constantes, pensamos que el niño no se vale por sí mismo, y nos preguntamos a partir de qué momento podremos decir que es autónomo, a partir de qué momento no sufriremos por él, cuándo estaré tranquilo sin estar cerca de él,… Son preguntas que los padres se realizan de forma continua y que durante el ejercicio físico fuera del control directo de los padres se acentúa.

Niño y diabetes bien controlada, de antemano puede parecer incompatible, pero sólo puede parecerlo o ser una realidad, depende de muchos factores; de entre todos los factores hay uno que no podemos evitar y es que es un niño.

A menudo nos encontramos con las tres "I" delante de la actividad física: Imprevisible, Inexacto, Impreciso.

Imprevisible, porque se puede presentar de forma imprevista, sobretodo en períodos vacacionales en los que los niños pueden quedar de forma espontánea para jugar a cualquier momento, en el día a día, puede ser después del colegio cuando están con otros niños,…

Inexacto, porque puede carecer de parámetros que nosotros precisamos para saber, más o menos, qué necesita para comer, para inyectarse, no sabemos el tiempo que va durar, a qué intensidad va a jugar, cuánto va a entrenar,…

Impreciso, por las mismas razones expuestas en los dos casos anteriores no tenemos la precisión sobre la respuesta y las necesidades que se pueden presentar a lo largo de la práctica deportiva.

Todo esto podría parecer como un alegato para que el niño no hiciera nada, bien al contrario, si somos capaces de vivir con naturalidad toda esta serie de situaciones o inconvenientes que se nos pueden presentar, estamos haciendo un ejercicio de superación de dificultades y de normalidad respecto a la convivencia con los demás y un excelente camino de aprendizaje del control de nuestra enfermedad.

Es difícil cuantificar y clasificar la cantidad de movimiento que puede hacer un niño, en un intento para conseguirlo muestro esta relación que puede sernos útil y que contempla las situaciones en que la actividad física aparece en la vida cotidiana del niño y son clasificables según la intensidad, intencionalidad y contexto donde se practica:

1.1. Educación física escolar.

Este es el entorno en el cual podemos tener un elevado control de la situación, sabemos a qué hora lo realiza, cuánto dura, con quién, dónde, cómo…; podemos todavía tener un mayor control preguntando con antelación cuçando se realizarán las clases de mayor intensidad, por ejemplo, pruebas de resistencia para poder tomar las medidas oportunas, un mayor ajuste de insulina si fuera necesario o la ingesta de algún suplemento.