Navidades en familia

La Navidad es una de las fiestas más señaladas en nuestra sociedad que muchas personas relacionan con el reencuentro y la unión familiar, así como con determinados sentimientos positivos como la felicidad, la ilusión, la solidaridad y la alegría.

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En algunas ocasiones los habituales contactos familiares que se propician en estas fechas, en lugar de afianzar la calidad y el disfrute de las relaciones, se convierten en fuentes de tensión y desencuentro. De esta forma, en algunas familias los encuentros navideños se convierten en situaciones donde se manifiestan celos, envidias y otros sentimientos negativos por problemas no resueltos del pasado. Asimismo, también pueden resultar unas fechas tristes y melancólicas al notarse la ausencia de determinados seres queridos.

Algunas pautas que pueden tenerse en cuenta para disfrutar de las fechas navideñas en familia son:

-No tratar de exponer o solucionar temas pendientes del pasado o conflictos sin resolver, teniendo en cuenta que quizás no sea el momento más adecuado para ello. Así, evitar hablar de determinados problemas, no generar tensiones y discusiones innecesarias ni juzgar a los demás pueden ser factores importantes a tener en cuenta.

-Percibir las reuniones familiares como un tiempo compartido del que es posible  disfrutar, transmitir y recibir experiencias y emociones positivas y constructivas, puesto que es un momento propicio para afianzar la comunicación entre los miembros de la familia.

- Tratar de distribuir equitativamente los preparativos, evitando una excesiva responsabilidad o sobrecarga en uno o unos pocos miembros de la familia. Por ello, es importante intentar que todos colaboren con una aportación, aunque sea mínima.

 -Sacar a relucir las habilidades o puntos fuertes que cada uno posee como, por ejemplo, la creatividad en los regalos, la elección de una determinada música, el gusto por la decoración, la originalidad en alguna de las comidas o, simplemente, la programación de actividades o juegos para los niños.

 -En relación a los regalos, puede ser positivo realizar las compras con suficiente antelación, librándose de colas y aglomeraciones o evitando que se agote el producto que se deseaba adquirir, junto al malestar y al estrés que suelen conllevar estas situaciones. En la medida de lo posible, puede ser de utilidad planificar qué obsequios se van a adquirir y en qué establecimientos se pueden encontrar.

-Dedicarse tiempo a uno mismo, al cuidado personal y del propio aspecto físico. Es aconsejable buscar espacios personales tras los encuentros familiares con el objetivo de relajarse, descansar y reencontrarse con uno mismo. Así, también es conveniente dedicar algunos momentos a realizar actividades que a uno le gusten y compartir un tiempo con los amigos.

-Poner límites ante las exigencias o deseos de los demás, teniendo en cuenta las propias prioridades y necesidades personales, en lugar de sentirse abrumado o invadido por obligaciones y compromisos.

-Pensar en los aspectos positivos del propio momento vital y tratar de valorarlos y disfrutar conscientemente de los hijos, la pareja, padres, hermanos, trabajo o proyectos futuros.

-No idealizar las Navidades ni crear altas expectativas sobre las mismas. Se debe tener en cuenta que no existe ninguna familia perfecta y, por ello, es conveniente ser flexible y aceptar a los miembros de la familia tal como son, centrándose en las cualidades de cada uno y en lo que uno puede aprender y compartir con ellos.

Elena Mató - Especialista en Psicología Clínica - Psicóloga consultora de Advance Medical