Los niños y las nuevas tecnologías

La tecnologías, los avances, las nuevas herramientas lúdicas y educativas son en esencia buenas. El problema radica en su mal uso o su sobreutilización.

Los padres dan ejemplo y, de cómo usen ellos las nuevas tecnologías, influirá notablemente en el uso que quieran los niños darles ahora o en un futuro.

Si nuestra vida o nuestro ocio sólo se basa en actividades sedentarias frente a una pantalla, nuestros hijos imitarán ese modelo. Si el uso de dispositivos electrónicos es bajo el sentido común, dando cabida a otras experiencias como la lectura, las actividades de exterior o la práctica de deporte, eso es lo que estaremos enseñando a nuestros hijos.

Las claves serían: supervisar, educar y acompañar a los niños en el uso de las nuevas tecnologías.

En un mundo donde todo el saber está al alcance de un click, más que nunca hemos de proveer a nuestros niños de sentido común para seleccionar, y criterio para saber buscar esta información.

Cómo afecta al desarrollo de los niños

Según algunos expertos, el uso de las TICs puede cambiar los modelos cognitivos de los niños, pero se desconoce su repercusión real. Actualmente nuestros hijos son más visuales y menos verbales, pueden hacer varias cosas a la vez y la paciencia no está de moda: todo tiene que ser rápido y ahora.

Según el presidente de Protégeles: “los niños están hiperdesarrollando zonas del lóbulo frontal del cerebro que se utilizan para analizar y descartar y que les ayudan a saber lo que es importante”. Esta capacidad de escaneo rápido para detectar información puede ser útil por un lado, pero puede pasar que disminuya su capacidad de profundización y retención de la información.
También es cierto que las nuevas tecnologías les están enseñando una manera diferente de relacionarse en un mundo de redes sociales virtuales.

Claves para un buen uso de las nuevas tecnologías en los más pequeños 

- No usar las nuevas tecnologías como si de una niñera se tratatse: no es aconsejable que los niños se pasen la tarde viendo la televisión para garantizar que están “controlados”.

- Poner un límite de tiempo: debe ser una actividad más, con una hora de inicio y fin.

- Controlar los contenidos y supervisar su uso: el adulto ha de saber a qué juega, qué ve y cómo utiliza el niño el ordenador, internet o la televisión.

- Poner programas para controlar los contenidos inapropiados en internet: internet es una herramienta maravillosa, pero muchos contenidos no son adecuados para niños, por lo que un software que nos ayude es una gran elección.

- Proponer el uso de las nuevas tecnologías con fines educativos: desde ver películas o series de dibujos en versión original hasta jugar con programas que desarrollen la lógica o potencien el aprendizaje del lenguaje o las matemáticas.

Esther Martínez - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador de Advance Medical