Los hábitos alimentarios en la edad escolar

Comer bien es una pauta de vida sana. Conoce los alimentos que deben tomar los niños en edad escolar.

Los hábitos alimentarios (HA) son el resultado del comportamiento más o menos consciente, colectivo en la mayoría de los casos y siempre repetitivo, que conduce a seleccionar, preparar y consumir un determinado alimento o menú como una parte más de sus costumbres sociales, culturales y religiosas y que está influenciado por múltiples factores (socioeconómicos, culturales, geográficos, etc.)En la reunión organizada por EURONUT en 1985 en que se enfocaron desde muchas perspectivas la definición, de HA, quedó fijada como sigue: ?Manifestaciones recurrentes del comportamiento relacionado con el alimento por las cuales un individuo o grupo de ellos prepara y consume alimentos directa o indirectamente como parte de prácticas culturales, sociales y religiosas? (Moreiras y col, 2001).
Además la edad escolar es una etapa de gran interés para adquirir conocimientos, potenciar habilidades y favorecer la adquisición de hábitos relacionados con una alimentación equilibrada que capaciten al niño a tomar decisiones por sí mismo y que perduren en su edad adulta. Sin duda, para conseguir este objetivo es necesario influir en el medio familiar y escolar con mensajes claros y concordantes dirigidos a adquirir HA saludables, teniendo en cuenta las preferencias, costumbres y situaciones socioeconómicas a fin de proponer dietas razonables, y de fácil aceptación y aplicación.
La configuración de los HA responde a una estructura compleja en la que interactúan múltiples factores ambientales o culturales, que en ocasiones son difíciles de distinguir entre sí. Por ello es fundamental que la familia y principalmente los padres, sepan crear unos HA saludables en su hijo y que éste reciba en la escuela el apoyo y la instrucción suficiente para desarrollarlos o modificarlos en el caso de que no fueran correctos (Aranceta J, Pérez-Rodrigo C, 2006).
Por otro lado, dentro de los factores ambientales el desarrollo tecnológico de la industria alimentaria, la gran influencia ejercida por la publicidad y los medios de comunicación, la mayor disponibilidad económica, la incorporación de la mujer al mercado laboral, la realización de comidas fuera del hogar, una mayor flexibilidad de los padres, la influencia de los compañeros y la importancia de la imitación desempeñan un papel esencial y han repercutido en el patrón de consumo alimentario de la población infantil (Aranceta y col, 2002).