La siesta protege al corazón

La siesta puede reducir el riesgo de enfermedad en las arterias coronarias

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La siesta, en hombres sanos, se asocia inversamente con la mortalidad coronaria tras controlar distintos factores como la dieta y la actividad física.

La hipótesis de que la siesta puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria se propuso sobre la base de pruebas que indicaban que los países donde este hábito es común (área mediterránea y algunos países de América Latina) presentaban también bajas tasas de mortalidad por enfermedad de las arterias coronarias del corazón.

Los autores de este estudio -Siesta en adultos sanos y mortalidad coronaria en la población general- evalúan la asociación entre la siesta y la mortalidad coronaria en un grupo de adultos en los que se ha medido con detalle la actividad física habitual, se ha verificado la comorbilidad o presencia de otras enfermedades en el momento de iniciar el estudio, y se han determinado los factores de riesgo de mortalidad coronaria, incluyendo la dieta. De esta forma evalúan la asociación entre la siesta y la mortalidad coronaria de forma separada entre hombres trabajadores (jóvenes y sanos) y entre jubilados y hombres que no trabajaban.
Fueron estudiados más de 23.000 personas durante un período de seguimiento medio de 6 años.

Los resultados mostraron que los hombres que dormían la siesta después de comer presentaron un 34% menos de probabilidades de morir por causas cardíacas que los que no la dormían. Entre los que dormían la siesta ocasionalmente, la reducción del riesgo fue del 12%, mientras que en aquellos que dormían al menos tres veces a la semana durante un mínimo de media hora, la disminución del riesgo cardiovascular fue del 37%.

¡Atención hombres! Una cabezadita diaria después de comer nos protege el corazón.

Los autores señalan que, a la vista de estos resultados, la siesta se asoció con un menor riesgo de morir por causa del corazón. Esta asociación inversa, es decir, protectora, fue más patente en los hombres y sólo marginal en las mujeres. La asociación fue mayor en los hombres trabajadores, y débil y no significativa en los jubilados. Los investigadores interpretan sus hallazgos como indicativos de que en adultos sanos la siesta, posiblemente actuando a través de una relajación del estrés, puede reducir la mortalidad coronaria.

Los autores concluyen que la siesta, en individuos aparentemente sanos y particularmente en aquellos hombres que trabajan, se asocia inversamente (proporciona protección) con la mortalidad coronaria tras controlar los distintos factores que pueden interferir con los resultados, la dieta y la actividad física. Y señalan que estos hallazgos tienen gran relevancia, ya que la siesta es una práctica muy común en muchas partes del mundo y especialmente en los países mediterráneos y de América Central.


Siesta in healthy adults and coronary mortality in the general populationA. Naska, E. Oikonomou, A. Trichopoulou, T. Psaltopoulou, D. Trichopoulos. Arch Intern Med, 2007; 167: 296-301.