La primera alimentación

En los dos primeros años de vida los seres humanos experimentamos un crecimiento muy rápido. En un año triplicamos el peso de nuestro nacimiento y también crecemos mucho en estatura, a medida que se va conformando toda nuestra estructura ósea y los tejidos. La alimentación es un elemento fundamental para acompañar y apuntalar este crecimiento, aportando todos los nutrientes y las energías que el bebé va necesitando para desarrollarse normalmente.

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Durante sus primeros meses de vida, los bebés se alimentan exclusivamente de leche. La leche materna es el mejor alimento y la mejor bebida que puede recibir un recién nacido durante los primeros seis meses de vida, porque le aporta todos los nutrientes y la energía necesaria para que el bebé se desarrolle sano. Si la madre no puede o no desea dar el pecho el bebé, éste debe ser alimentado con leches adaptadas, que son leches de vaca modificadas para adecuarse a las necesidades nutricionales y a la maduración fisiológica de cada etapa.

¿Cuándo empezar a introducir alimentos sólidos?
A partir de los 5-6 meses de vida se inicia la introducción de otros alimentos distintos de la leche. El objetivo es que el bebé vaya incorporando poco a poco todos los alimentos de la dieta, siguiendo un orden en el tiempo que tenga en cuenta su nivel de desarrollo y la capacidad del organismo para digerir y asimilar los distintos nutrientes.

Como en ese momento los bebés todavía no saben masticar ni tienen dientes, se debe comenzar ofreciéndoles papillas que puedan ser asimiladas por su aparato digestivo. Los primeros alimentos que se introducen en la dieta del lactante son los cereales sin gluten; poco tiempo después pueden introducirse las frutas y algunas verduras, en todos los casos en forma de papillas bien trituradas. Luego, a partir de los seis meses, los bebés aprenden poco a poco a masticar y pueden incorporarse progresivamente en su alimentación las carnes, el pescado, las legumbres, el yogur y el huevo. La introducción de los  diferentes  alimentos varía según las costumbres de cada país y, en general, se deben respetar las peculiaridades. Se recomienda empezar dándoles cantidades muy pequeñas, porque lo importante al principio no es que coman mucho sino que vayan descubriendo y aceptando los sabores y las texturas de los distintos alimentos. Poco a poco se puede ir incrementando la cantidad, recordando siempre que hasta el año de vida los bebés son lactantes y su principal alimento sigue siendo la leche.

¿Cuál es el calendario de introducción de alimentos?
Lo primero que debe decirse es que no hay un calendario establecido que haya que cumplir estrictamente. Lo que sí existen son recomendaciones respecto de cuándo es posible introducir los distintos alimentos en la dieta, porque hay que recordar que los bebés se encuentran desarrollando su organismo y no están en condiciones de asimilar todos los alimentos.

De forma general, se recomienda introducir los nuevos alimentos en los siguientes momentos:

  • 5-6 meses: cereales sin gluten.
  • 6-8 meses: cereales con gluten; frutas; verduras y carnes (pollo primero, luego ternera y cordero).
  • 8-10 meses: pescado.
  • 9-12 meses: legumbres y yogur.
  • 10-12 meses: huevo.

Una pregunta que muchos padres y madres se hacen es cuándo ir introduciendo la leche de vaca en la alimentación del bebé en sustitución de la leche materna o de continuación. En general, se recomienda introducirla en la dieta, si es necesario, siempre después de los 12 meses de vida. Es aconsejable que la fórmula de continuación se utilice hasta los 18-24 meses de vida. A los doce meses de vida, los bebés habrán incorporado prácticamente todos los alimentos principales de la dieta y podrán comer de forma muy similar al resto de la familia. Pero no pasa nada si su niño o niña se va acostumbrando de forma más lenta a los nuevos alimentos, porque cada persona es única y tiene sus propios tiempos. Lo importante es que la alimentación que recibe sea suficiente para ayudar a su desarrollo normal y saludable.

¿Qué hábitos de alimentación deben promoverse?
Paralelamente a la introducción de los alimentos, es importante que los padres y madres vayan desarrollando en sus bebés algunas rutinas que tienen que ver con su relación con la comida y con la autonomía. Es fundamental que el momento de alimentarse sea un tiempo placentero para el bebé, como seguramente lo fue tomar el pecho o el biberón. Puede que al principio los bebés pongan cara de asco e incluso escupan los alimentos, pero eso no tiene que ver tanto con que les guste o no el alimento que tienen en la boca sino con que están viviendo una sensación nueva. No obligue al bebé a comer un alimento si lo rechaza, seguramente con el paso de los días esa sensación se irá transformando en placer y lo comerá con gusto.

Muchos bebés suelen tener también curiosidad por la comida y quieren meter las manos en el plato para sentir cómo es el alimento e incluso cogerlo. Deje que el bebé lo haga, porque lejos de ser algo contraindicado este deseo de experimentar es un paso adelante en su evolución física y psicológica. A partir de los seis meses estimule también que el bebé coja la cuchara e incluso beba de un vaso, porque eso le ayudará a desarrollar poco a poco un mayor grado de autonomía.

¿Qué precauciones deben tomarse?
Los padres y madres deben supervisar muy de cerca ese proceso de introducción de nuevos alimentos en la dieta. La principal recomendación es ir introduciendo los nuevos alimentos de uno en uno, y dejando entre medio algunos días antes de introducir el siguiente alimento. De esa forma se podrá detectar cualquier reacción adversa provocada por la intolerancia o alergia a algún alimento.

Es muy importante no utilizar el alimento como un modo de premiar o castigar el comportamiento de los niños. Es  aconsejable no forzar NUNCA a comer  a los niños: eso puede llevar a que los niños complacientes coman de más y se conviertan en niños obesos o, por el contrario, desarrollen una auténtica aversión por la comida.