La infancia y la enfermedad oncológica (II)

Ante una situación de enfermedad y muerte de un ser querido, es importante acompañar al niño a lo largo de todo el proceso. Una buena comunicación y diálogo con los niños les ayudará a una mejor adaptación a esa situación.

Conviene ser comprensivo y paciente: puede resultar una etapa difícil para el niño, sobre todo si la situación provoca cambios en su vida. Los problemas disminuyen con el tiempo. Tener paciencia no significa permitir un mal comportamiento. Los niños necesitan tener unos límites, sobre todo cuando hay cambios y confusión acerca de la enfermedad, necesitan saber que conductas como evitar responsabilidades o no hacer los deberes no son aceptables. También les hemos de enseñar a expresar sus sentimientos de manera apropiada. Son muestras de estimación y les da sensación de seguridad.

Se debe fomentar la autoestima: elogiar y alabar en cada oportunidad. Mostrar interés por sus actividades y amigos, por los deberes,... Mostrar afecto y estima, y hacerles saber que son importantes. Animarlos a hacer actividades, a jugar, a salir con amigos,... la inactividad es una manera de protegerse ante la desesperanza y la incertidumbre del futuro. Se han de explicar los cambios, pero de manera positiva. Puede ayudar la planificación diaria: proporciona sensación de seguridad y ayudará a asumir rutinas propias y a volver a la normalidad.

Siempre que sea posible, dejar que participen en la toma de decisiones de cuándo hacer los deberes, ir de vacaciones, salidas familiares, actividades,...Es muy importante transmitir la continuidad de la unidad familiar: las familias que siguen unidas para superar el dolor y continuar son más fuertes que las personas que lo hacen solas. La tristeza es un poco más ligera cuando se comparte, y los recuerdos son más valiosos y cuantiosos cuando se comparten.

Los niños necesitan recibir permiso para volver a ser felices: necesitan saber que es correcto jugar, aprender, reír y amar. Ellos también quieren saber cómo se han de comportar, e imitan la conducta de los adultos (por tanto, los adultos se han de esforzar para salir con los amigos, hacer bromas, relajarse, sonreír,...).