La importancia de una buena salud sexual

El 14 de febrero se celebra el Día Europeo de la Salud Sexual y Reproductiva. Y aunque pocas veces lo tenemos en cuenta, disfrutar de una sexualidad plena es parte muy importante de nuestra salud. En este artículo abordamos algunas de las claves para entender de que hablamos cuando hablamos de salud sexual.

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La sexualidad humana es un fenómeno complejo, que recorre de forma transversal la vida de todo ser humano desde que nace hasta que muere, y que le conforma como persona y marca su identidad. Aunque tradicionalmente se la ha relacionado sobre todo con la reproducción de la especie, la sexualidad tiene también otros fines que son mucho más importantes: el placer, la manifestación de determinados sentimientos, la comunicación íntima, la ternura, el afecto... Hay que tener una buena salud sexual.

La sexualidad es una necesidad básica del ser humano, tanto de mujeres como de hombres. La satisfacción de los deseos sexuales tiene múltiples manifestaciones, y abarca tanto las fantasías, pensamientos, caricias de todo tipo y por todo el cuerpo como la penetración coital, anal o bucal. La masturbación es otra expresión de la sexualidad. Aunque es posible negar o reprimir nuestra sexualidad, no es posible anularla: todas las personas son seres sexuales, independientemente de si tienen o no actividad sexual.

¿Para que una relación sexual sea plena debe finalizar con una penetración?
El coito es una práctica sexual que se da a medida que avanza la edad y, por tanto también, las relaciones íntimas con otra persona. Lamentablemente, se ha convertido en el objetivo de cualquier relación sexual.

Parece interpretarse que unas relaciones sexuales no son completas si no finalizan en alguna forma de penetración, vaginal o anal. Sin embargo, es importante transmitir un concepto más integral de la sexualidad según el cual sería conveniente:

  • Romper el concepto o norma que establece una íntima relación entre sexualidad-genitalidad penetración o coito.
  • Ampliar las expectativas de obtener placer, situando el orgasmo y la eyaculación como un componente más, no el único ni el mejor.
  • No reducir las potencialidades sexuales al acto sexual, valorando la variedad de manifestaciones sexuales de cada persona.