Inmunoterapia. Tratamiento para el cáncer

El tratamiento del cáncer siempre se ha realizado desde un enfoque multidisciplinar, combinando los tratamientos mediante cirugía, quimioterapia y radioterapia. En estos campos se ha ido progresando y realizando avances para mejorar la supervivencia de los pacientes oncológicos y disminuir los efectos secundarios de los tratamientos, siendo la oncología un campo en investigación constante.

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Uno de los avances que se ha llevado a cabo en las últimas décadas ha sido una nueva aproximación terapéutica complementaria a las anteriores: la inmunoterapia. La inmunoterapia, también denominada terapia biológica, se basa en la estimulación, modulación y uso del sistema inmunológico para luchar contra el cáncer. No solamente se aplica en oncología, también se usa en otras especialidades como la neurología o la reumatología.

Objetivo de la inmunoterapia en oncología

Mediante la inmunoterapia, en el campo de la oncología, lo que se pretende es frenar o detener el crecimiento de las células tumorales, impedir que el tumor se disemine de manera local o bien a otras partes del cuerpo (metástasis) o bien ayuda al sistema de defensa del cuerpo a intentar destruir las células cancerosas. Existen tres líneas principales de trabajo en inmunoterapia:

  • Anticuerpos monoclonales
  • Inmunoterapia inespecífica
  • Vacunas

Anticuerpos monoclonales

Son proteínas similares a las que crea el sistema inmunitario para atacar antígenos concretos pero creados de manera artificial para que ataquen proteínas concretas de células tumorales respetando las células sanas. Se dirigen a estas proteínas y se adhieren a ella, permitiendo así diversas acciones:

La inmunoterapia permite mejorar la esperanza de vida y la calidad de la misma de pacientes oncológicos.

  • Marcar de manera diferenciada las células tumorales y no las sanas para que el sistema inmunitario las reconozca y pueda destruirlas; las células tumorales tienen mecanismos para evitar que el cuerpo las reconozca como tales y consiguientemente las destruya.
  • Evitar que las células cancerosas se reproduzcan rápidamente inhibiendo los mecanismos que les permiten reproducirse descontroladamente.
  • Aplicar radiación directamente sobre las células tumorales a dosis muy bajas sin dañar las células sanas colindantes; es lo que se denomina radioinmunoterapia.
  • Transportar otros fármacos hasta las células tumorales de manera que al unirse a ellas el fármaco entre en la célula y la destruya de manera específica.

Los anticuerpos monoclonales más empleados son alemtuzumab, bevacizumab, brentuximab, cetuximab, ibritumomab, ipilimumab, nivolumab, ofatumumab, panatimumab, pembrolizumab, rituximab o trastuzumab. Todos acaban en “ab”, la abreviación de antibody, que significa anticuerpo en inglés.

Los principales efectos secundarios de estos tratamientos son leves y abarcan erupciones cutáneas, descenso de la tensión arterial o bien síntomas pseudogripales (cansancio, fiebre, malestar general, dolor de cabeza…)

Inmunoterapia inespecífica

Hace más tiempo que se utiliza y se emplea bien como tratamiento coadyuvante (de ayuda) a la quimioterapia o la radioterapia, bien como tratamiento principal. Las dos sustancias que se emplean más ampliamente son los interferones y las interleuquinas. Los interferones retrasan el crecimiento de las células tumorales, mientras que las interleuquinas funcionan como estimuladores del sistema inmunitario y le ayudan a producir células de defensa que ataquen al cáncer. Estos tratamientos también tienen efectos secundarios como síntomas pseudogripales, erupciones cutáneas, pérdida de cabello, descenso de la presión arterial o aumento de peso.

Vacunas en oncología

Las vacunas empleadas en la oncología pueden ser de tipo preventivo o curativo. Las vacunas preventivas son aquellas que se emplean para crear inmunidad contra virus que se han visto claramente implicados en la aparición de posibles tumores, como es la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), relacionado con el cáncer de cuello de útero, o la vacuna contra el virus de la hepatitis B, que es un factor de riesgo para desarrollar un cáncer hepático.

El objetivo de las vacunas terapéuticas es “entrenar” al sistema inmunitario exponiéndolo a una proteína producida solamente por células cancerosas para que se creen anticuerpos que las reconozcan y destruyan, eliminando cualquier célula tumoral que pueda haber quedado tras otro tratamiento oncológico o bien frenando su proliferación. Existen varias investigaciones en curso y por el momento no hay ninguna de estas vacunas aprobada en España.

La inmunoterapia es un prometedor campo de tratamiento contra el cáncer que permite mejorar tanto la esperanza de vida como la calidad de la misma de los pacientes oncológicos.


Dr. David Cañadas Bustos – Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical