IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE MAMA DESDE LA INFANCIA

Según un artículo de la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, aparecido recientemente, “el cáncer de mama es el resultado de la interacción de dos determinantes: uno interno o genético y otro externo o medioambiental. El 90% de los cánceres de mama se relacionan con factores medioambientales.”
Con el objetivo de mejorar la calidad ambiental y de vida de pacientes, familiares y comunidad en que viven y/o se desenvuelven, se desarrollan medidas y herramientas para poder actuar desde la infancia en la prevención del cáncer de mama.
Por otra parte existen factores de riesgo en algunas mujeres, como puede ser la predisposición genética, los antecedentes familiares (en este caso se estima que sólo un 5-10% de todos los cánceres de mama son hereditarios), aumento de estrógenos naturales (inicio temprano de la menstruación, aparición tardía de la menopausia, no tener hijos o hacerlo en edad avanzada, obviar la lactancia o hacerlo por poco tiempo, obesidad, alcohol…), estrógenos administrados como fármacos (anticonceptivos –píldora-, THS –terapia hormonal sustitutiva), sedentarismo, tabaquismo, radiaciones ionizantes como pueden ser los RX.
Existe evidencia científica de la implicación de los estrógenos en la aparición de un cáncer de mama, y los factores de riesgo mencionados, influyen con “dosis acumulativas” de estrógenos, es decir, pequeñas dosis que se van acumulando a lo largo de la vida.
También se sabe que la exposición a sustancias hormonalmente activas durante el embarazo, incrementa el riesgo de cáncer de mama en la descendencia.
Desde el desarrollo embrionario, y hasta el periodo juvenil, el tejido mamario tiene una especial sensibilidad y susceptibilidad a los carcinógenos.
Después de la 2ª Guerra Mundial empezaron a aumentar las tasas de contaminación química, explicable por los avances químicos que surgieron como consecuencia de la misma (cosméticos, productos de limpieza, aparición de los plásticos, pesticidas, alimentos procesados…), y por los nuevos estilos de vida (alcohol, tabaco, sedentarismo, dietas hiperproteicas…), siendo la principal exposición a muchas de estas sustancias, la dieta y los productos de consumo.
Convivimos con sustancias químicas que tienen propiedades de disruptores estrogénicos (interfieren en los procesos hormonales fisiológicos), algunas de ellas serían el alcohol y tabaco (se pueden evitar), algunos pesticidas de uso agrícola o para combatir plagas, aceites industriales, las dioxinas, utilizadas en centrales térmicas e industria en general, el bisfenol-A, utilizado en plásticos y resinas, parabenos, presentes en muchos artículos de higiene y cosmética, alquilfenoles, en plásticos, pinturas, detergentes...

Las acciones de los gobiernos aumentando el control y prevención que disminuya la presencia de estas sustancias indeseables en el ambiente es más que necesario.