Higiene en el embarazo

A lo largo del embarazo se produce un aumento de la sudoración y del flujo vaginal, por este motivo es por lo que es muy importante cuidar la higiene personal e íntima.

Miniatura

Lo más recomendable es realizar una ducha diaria con jabones suaves y neutros para no modificar el pH de la vagina. De esta forma, se evita que haya una excesiva humedad en la vagina y la presencia de gérmenes.

Otra recomendación es procurar llevar la ropa interior, braguitas y también sujetador, que sea de algodón, porque es un tejido que absorbe mejor el sudor y las secreciones. Se deben hacer los cambios de ropa interior a lo largo del día tantas veces como sea necesario, pero lo que no está recomendado es la utilización de tampones ni salva-slips. Los lavados o irrigaciones vaginales tampoco están recomendados, puesto que pueden favorecer la aparición de infecciones.

Igualmente es importante mantener bien hidratado el cuerpo, sobre todo las zonas que van a ganar más volumen durante el embarazo, abdomen, pechos y muslos.

Toda la ropa en el embarazo es preferible que sea holgada, que no quede muy ajustada para facilitar el crecimiento de la tripita y evitar las complicaciones que surgen en la circulación. Es decir, evitar la aparición de varices tanto vulvares como en las extremidades inferiores así como las hemorroides.

Otro aspecto importante de una buena higiene en el embarazo es la bucal. Las embarazadas son más propensas a tener caries, y otros problemas de encías como sangrados y dentales, por lo que hay que hacer especial hincapié en el lavado de los dientes de forma exhaustiva después de cada comida.

Algo que preocupa a las mujeres embarazadas es el tema de la depilación, lo que se puede es utilizar cera fría, depilación eléctrica y las pinzas, pero lo que no es recomendable es la utilización de cera caliente.

El aumento del volumen abdominal durante la gestación hace que se modifique el centro de gravedad, provocando una alteración del equilibrio, por esto mismo es importante adoptar las posturas adecuadas en el día a día, por ejemplo no es bueno permanecer de pie y quieta durante mucho tiempo. Al caminar y estar erguida hay que mantener recta la espalda. Al sentarse hay que apoyar bien la espalda en el respaldo y si hace falta usar cojines. Al agacharse hay que hacerlo doblando las rodillas, nunca inclinando la espalda.


Dra. Isabel Giménez Blasco - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico Colaborador de Advance Medical