Hidratación en el esquí

A lo largo de un día de esquí es aconsejable beber de uno a dos litros de agua, dependiendo de las condiciones meteorológicas.

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Como en todo deporte, la hidratación es un factor a tener en cuenta. Aunque en el esquí nos movamos en un entorno frío y no sintamos la necesidad de beber agua, la montaña supone un esfuerzo intenso y debemos beber agua con regularidad.

Hidratación en esquí: ¿cómo beber en la montaña?

Una buena solución puede ser llevar una botella de agua en la mochila, mejor en uno de los laterales, de forma que sea fácilmente accesible. Un bidón como los que usamos con la bicicleta serán más resistentes que una botella de plástico.

Y para los días soleados, donde sí vamos a necesitar más hidratación, podemos optar por una mochila de hidratación tipo Camelbak, con la que nos resultará más fácil hidratarnos de manera frecuente. Mi consejo es que bebáis como máximo cada hora, para que la deshidratación no nos pille desprevenidos. Aprovecha la subida en los remontes para beber agua y reponer fuerzas.

¿Con qué hidratarnos? Agua y bebida isotónica, dos opciones válidas

En cuanto a qué beber, yo siempre digo que el agua es el mejor medio de hidratación, pero si vamos a practicar un deporte de larga duración, una bebida isotónica que nos aporte algo de energía no nos va a venir mal. Si vamos a parar a comer o a hacer descansos frecuentes que conlleven comida, con agua tendremos más que suficiente.

Si, en cambio, nos gusta extrujar bien el día de esquí y preferimos no parar mucho o comemos casi al final de la jornada de esquí, se puede beber una bebida isotónica que reponga en parte la gran cantidad de energía que gastamos esquiando.

Hidratación: antes, durante y después del esquí

Hidratarnos antes nos ayudará a estar bien preparados a la hora de comenzar a esquiar. Podemos comenzar a hidratarnos antes de esquiar en el desayuno o mientras subimos a las pistas, antes del primer descenso.

Durante, como anteriormente hemos comentado, es recomendable beber con regularidad, para no dar lugar a que la fatiga por deshidratación aparezca. Agua, bebida isotónica, en botella, con una mochilla de hidratación...lo importante es que no pase mucho tiempo sin que bebamos.

Hidratarnos al acabar de esquiar nos ayudará a recuperar antes y mejor. Incluso después de acabar de esquiar, nuestro organismo continúa quemando calorías para reponernos del esfuerzo, algo que también necesita de agua.

En definitiva, no te olvides de beber cuando subas a la montaña a esquiar. Se trata de un deporte que requiere de mucha energía, estar bien hidratado te ayudará a esquiar a pleno rendimiento.