Evita el estrés en Navidad

Si según tus amigos eres el Grinch de la Navidad, si lo de “Feliz Navidad” no va contigo o simplemente te toca organizar a ti todas las cenas y comprar todos los regalos… Necesitas desesperadamente unos trucos con los que sobrellevar el estrés en Navidad.

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El estrés es la respuesta fisiológica del organismo frente a una situación diferente de nuestro entorno habitual. Tantas comidas, invitados, gastos, responsabilidades… pueden llegar a provocar un estado de agitación e irritabilidad, agotamiento y tristeza.

Consejos para evitar el estrés en Navidad

Es importante que duermas lo suficiente

La OMS recomienda dormir al menos seis horas al día. Dormir menos puede afectar a tu salud, y en estas fechas en las que trasnochamos más, y tenemos muchos compromisos, deberías obligarte a mantener tu cita con la almohada inamovible.

 

Vigila tu presupuesto

Uno de los principales dolores de cabeza estas fechas es el dinero. Entre regalos, cenas y viajes se disparan los gastos y eso estresa a cualquiera. Piensa con antelación y realismo cuánto dinero te puedes gastar, y adminístrate durante todas las fiestas. Un amigo invisible en familia es una buena opción para reducir gastos y que todos tengan regalo, y existen muchas herramientas en la web para organizarlo. Gracias a un poquito de planificación, podrás evitarte además el estrés de la cuesta de Enero.

Aprende a delegar

Durante las navidades nuestra agenda se multiplica, preparar cenas y comidas, recibir visitas esperadas o inesperadas, realizar compras de regalos, asistir a eventos con los niños... Todo ello nos empuja a vivir pegados al reloj y con la sensación acuciante de que no nos da tiempo a llegar a todo. Para evitar esa sensación estresante, un consejo primordial para evitar que el estrés nos ataque es el de tener todo lo más organizado posible. Con esto evitamos llegar a un punto en el que nos sintamos "quemados". Otro consejo útil es ser consciente de que no puedes hacerlo todo. Corregimos, tú puedes con todo, pero no debes cargarte demasiado. Hay más gente que puede comprar los regalos, las bebidas, ir a recoger a la abuela… Durante estos días es aconsejable, aunque a primera vista te parezca imposible, reservar tiempo para ti. Realizar alguna actividad que te permita desconectar, leer un libro, ver una película, reservar cita para un masaje... cualquier cosa que te permita rellenar tus depósitos de energía. Para lo demás, pide ayuda a tu familia y amigos, y verás cómo podrás disfrutar mucho más de la Navidad.

No descuides tu salud

Es cierto que las fiestas están para celebrarlas, pero puedes regular tus hábitos el resto de días. Tu cuerpo lo agradecerá, y te sentirás mejor. Evita los excesos innecesarios, sal a pasear o hacer algo de ejercicio (estar 12 horas sin despegarte de la mesa de tu cuñado todavía no está considerado deporte olímpico), y no te olvides de la fruta, el agua y las verduras…

Además de todo lo anterior es fácil que en estas fechas con tantas reuniones puedan producirse discusiones que hacen que el estrés incremente y repercuta en nuestro bienestar con lo que se recomienda evitar en lo posible las situaciones estresantes en este tipo de reuniones y procurar mantener conversaciones que no impliquen un desgaste emocional.

Los niveles de estrés en estas fechas no tienen a los adultos como única víctima, los más pequeños de la casa también pueden sufrir ansiedad infantil por todo lo que les espera durante este periodo vacacional. Es aconsejable saber manejar las expectativas de los niños ante fechas como puede ser Navidad o Reyes dónde ellos son los protagonistas. Aunque durante estos días se flexibilizan los horarios, se recomienda mantener unas pautas fijas de descanso, alimentación y ejercicio físico para que la vuelta a la normalidad tras las fiestas no resulte traumática ni para ellos, ni para ti.

Relativiza

Ajusta tus expectativas. La perfección no existe, y si tienes en cuenta esto, conseguirás disfrutar mucho más de todos los compromisos navideños. No es necesario que las cenas nos queden perfectas, cualquier percance que ocurra en la cocina puede ser el pretexto perfecto para hacer esbozar una sonrisa en los comensales y quede como un recuerdo al que regresar en futuras reuniones para compartir sonrisas en familia.