En tu nevera... ¡más que alimentos!

A través de los alimentos, además de nutrientes, obtenemos otros compuestos con actividad biológica que ejercen efectos protectores y reguladores en nuestro organismo y que, en definitiva, son imprescindibles para potenciar una buena salud.

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Algunos de estos compuestos bioactivos son pigmentos naturales y sustancias aromáticas que se encuentran en el mundo vegetal, aunque también existen las bacterias benéficas de los productos fermentados, que igualmente resultan interesantes por sus efectos positivos. Por tanto, cuando echemos un vistazo a la nevera y a la despensa de casa, no sólo hemos de ver alimentos que nos nutren, sino alimentos que nos ayudan a favorecer el equilibrio de nuestros sistemas.

Los alimentos que resultan especialmente interesantes, no sólo por composición nutricional, sino por aportar elementos bioactivos son:

Verduras crucíferas – Glucosinolatos. Se trata de las coles, coliflor, brócoli, colinabo, rúcula, berro, rábano, colirábano, nabo, hojas de mostaza. Lo que hace especiales a estos vegetales es su contenido en glucosinolatos, compuestos azufrados que cuando se corta o troncha la verdura dan lugar a los isotiocianantos e índoles, que son los que realmente ejercen efectos beneficiosos protectores frente al cáncer. Incluir una o dos veces a la semana este tipo de verduras en la dieta puede ser una buena alternativa natural para fomentar y mantener la salud.

Ajo y cebolla - Compuestos organosulfurados. Los compuestos organosulfurados también se encuentran en otros alimentos vegetales, aunque los más representativos sean el ajo y la cebolla. Al igual que en el caso de las crucíferas, cuando se trocea el ajo y la cebolla, se libera una enzima que transforma estos compuestos en otros azufrados que son los responsables del intenso aroma que desprenden estos vegetales, y son los que ejercen el efecto protector a  las células frente al daño de su DNA, en el inicio de la carcinogénesis. Por tanto, el ajo y la cebolla deben ser dos ingredientes que no deben faltar en la dieta diaria.

Frutas y verduras - Flavonoides y carotenoides.  Los flavonoides son compuestos fenólicos que comprenden varias clases de sustancias naturales, muchas de las cuales confieren el vivo colorido a las frutas y las verduras. También los podemos encontrar en otros alimentos de origen vegetal o bebidas elaboradas a partir de frutas, como es el caso del vino. Su importancia reside principalmente en su acción antioxidante frente a la acción dañina que ejercen los radicales libres a nivel celular. Son, por tanto, auténticos protectores celulares. Por otro lado, otras sustancias que presentan varias actividades biológicas importantes son un conjunto de pigmentos llamados carotenoides que, además de ser precursores de la vitamina A, tienen acción antioxidante y protegen las membranas celulares. Proporcionan a las frutas coloraciones que oscilan entre el amarillo, el naranja y el rojo. El consumo regular de frutas y verduras debe ser de 5 raciones al día, 2 de verduras y 3 de fruta; es la mejor prevención para prevenir la aparición de algunas enfermedades crónicas.

Lácteos fermentados – Probióticos. Los productos lácteos fermentados son una excelente manera de incorporar microorganismos probióticos, sobre todo los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium. Éstos, ingeridos en cantidades adecuadas, ejercen un efecto beneficioso para la salud pues ayudan a restablecer y mantener el equilibrio de la flora intestinal y en consecuencia mejoran la barrera defensiva intestinal y previenen la aparición de diversas afecciones digestivas.

Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical