El peso en el embarazo

La salud de la mujer durante el embarazo depende de su estado antes de la gestación, lo que también incluye el peso.

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Aumento de peso recomendado según el IMC

En este aspecto, un parámetro importante a tener en cuenta es el Indice de Masa Corporal o IMC, que se calcula a partir de la talla y el peso (kg/m²). Se considera un IMC normal entre 18,5-24,9, mientras que por encima de 25 se considera sobrepeso y de 30, obesidad.

Complicaciones del exceso de peso en el embarazo

Las mujeres con obesidad tienen más riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo: diabetes gestacional, hipertensión inducida por el embarazo, síndrome HELLP, apnea obstructiva del sueño o tromboembolismo. Existe un aumento del riesgo de sufrir malformaciones fetales, partos por cesárea, complicaciones quirúrgicas y anestésicas, recién nacidos grandes, con mayor riesgo de traumatismo obstétrico. Y no sólo eso, sino que también hay riesgo de que en el futuro su hijo tenga obesidad infantil en la niñez y más adelante también en la edad adulta. Por tanto, cuando una mujer se queda embarazada y ya presenta cierto grado de obesidad deberá vigilar más el peso que otra que parte de un peso normal.

Dieta y ejercicio

Hoy en día, la obesidad es la segunda causa de muerte evitable en Estados Unidos y Europa. De la misma forma, están aumentando las tasas de obesidad durante el embarazo. Por este motivo las recomendaciones en la dieta y las modificaciones en el estilo de vida son medidas efectivas para mejorar el funcionamiento materno y prevenir las complicaciones del embarazo asociadas a la obesidad. Así, se debe recomendar la práctica regular de ejercicio físico moderado y diario a todas las embarazadas, siempre y cuando no exista una contraindicación para ello. En paralelo, la alimentación durante el embarazo debe ser equilibrada y debe estar compuesta por todo tipo de nutrientes.

Toma nota...

  • Lo ideal es que al conseguir el embarazo el IMC esté entre 18-25 kg/m2. En cualquier caso, siempre debería estar por debajo de 30. En estos casos, es importante realizar una visita previa a la gestación y conseguir una reducción de peso antes de la concepción.
  • Las gestantes con un IMC previo al embarazo superior a 30 deben considerarse obesas y deben ser informadas acerca de los riesgos: que la tasa de cesáreas aumenta y que la probabilidad de parto vaginal tras la cesárea se reduce.
  • Evaluar el riesgo de tromboembolismo venoso para cada mujer obesa. En estas mujeres se debe individualizar el uso de la tromboprofilaxis.

Dra. Isabel Giménez Blasco - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador de Advance Medical