Colecho, ¿sí o no?

¿Es bueno que un niño duerma con sus padres? Te descubrimos si tiene consecuencias para su salud.

La última palabra sobre cómo se han de criar a los hijos la tienen los padres. Nadie tiene la verdad absoluta sobre modelos de crianza. Así que dormir con el bebé no está ni bien ni mal: es una opción de los padres y, en ocasiones una necesidad del bebé. Hay bebés más independientes, que no reclaman tanto contacto, mientras que otros lo reclaman durante día y noche. En este caso, el colecho puede ser una alternativa para que tanto el bebé como los padres puedan disfrutar de un descanso nocturno merecido.

Todos los mamíferos duermen con sus crías y hasta principios del siglo XX es lo que toda la humanidad hacía. Actualmente muchas culturas de Oceanía, Asia y África duermen con sus pequeños. En Occidente, es una práctica que está volviendo como una forma más de la crianza natural con apego.

Durante años los pediatras eran contrarios a esta práctica pero actualmente se sabe que si se realiza de una manera responsable puede fortalecer el vínculo con el bebé, fomentar la lactancia materna y disminuir el estrés en el bebé. Probablemente el colecho favorece el bienestar del bebé, incrementa su desarrollo neuronal y la capacidad de respuesta adecuada ante el estrés.

Pero esta práctica también tiene sus inconvenientes: menor independencia de los padres y la dependencia del bebé para dormirse sólo con ellos. Por eso, si se quiere recurrir a esta modalidad de crianza se deben seguir unas normas muy concretas que recomienda la Asociación Española de Pediatría. Se desaconseja el colecho cuando:

  • Alguno de los padres padece obesidad mórbida.
  • Si los padres toman algún fármaco que disminuya su capacidad de respuesta (hipnóticos, sedantes, etc.)
  • Si los padres presentan enfermedades que limiten su capacidad de reacción como la epilepsia.
  • Si los padres toman alcohol u otro tipo de drogas.
  • El bebé se debe acostar boca arriba.
  • El colchón debe ser firme y plano.
  • No usar edredones o mantas pesadas.
  • No tapar la cabecita del bebé.
  • No usar cojines ni peluches.
  • No compartir la cama con mascotas.
  • Se pueden utilizar dispositivos tipo side-car que se colocan acoplados al lado de la cama, y también hay cunitas que se instalan dentro de la cama de los papás.
  • Evitar el sobrecalentamiento adecuando la temperatura de la habitación y no sobre abrigar al bebé.
  • No fumar nunca en la habitación

Dra. Esther Martínez García - Especialista en Pediatría - Médico colaborador de Advance Medical